Con el cambio de estación se produce un cambio de temperatura en nuestro cuerpo y provoca que estemos más predispuestos a sufrir constipados y a encontrarnos más cansados y con menos energía.

Para darle un empujón a nuestro sistema inmunitario debemos priorizar en nuestra dieta una serie de alimentos que nos ayuden a sobrellevar los cmabios bruscos de temperatura, además de la menor exposición al sol.

La nutricionista Sandra Moñino, de Nutriciónate, explica a ‘Guías de Salud’ que siempre deberíamos incluir productos de temporada en nuestra alimentación. Y es que, a nivel nutricional “son más completos, ya que han crecido en su época del año, cerca, en nuestra zona, por tanto a nivel nutricional tienen más propiedades”. 

Además, estos alimentos también contienen menos tóxicos y pesticidas, que suelen añadirles a las frutas y las verduras para que en el traslado para llegar a diferentes destinos del mapa aguanten más en el tiempo. 

Y, aunque la dieta saludable hay que seguirla todo el año, el otoño es una de las mejores épocas para empezar una alimentación saludable porque volvemos del verano tras muchos excesos. Y, por ese motivo, ahora es un buen momento.

Tal y como resalta la especialista, “cuando descubres la alimentación saludable te das cuenta de que no tienes que pasar hambre, puedes comer variado, bien y sin aburrirte”.


Tarta de calabaza. Shutterstock


Algunos alimentos que son interesantes, especialmente, los que son ricos en vitamina C, como:

  • Naranja
  • Limón
  • Mandarina
  • Kiwi
  • Pimiento rojo (que contiene bastante vitamina C)
  • Perejil. 

Es importante priorizar los alimentos que sean de temporada, e incluir los que son ricos en vitamina C en nuestras comidas como en el desayuno, ya que es la primera comida, y así evitamos que nos falten en todo el día.  También es primordial el zinc, que se encuentra en:

  • Carnes
  • Pescado
  • Mariscos o los moluscos, como las almejas, los mejillones o las gambas

Recolección de mandarinas en el campo Archivo


Y los alimentos ricos en hierro, donde algunos ejemplos serían el huevo, las legumbres, los frutos secos, las carnes rojas, el hígado, y algunos cereales. Y si los acompañamos de vitamina C potencian su absorción. 

Otro aspecto fuera de la alimentación que es esencial es la exposición a la luz del sol. Con el otoño y la bajada de las temperaturas, “es bueno tomar el sol, aunque sea en algún rato de descanso en el trabajo o por la mañana temprano mientras desayunamos, porque al exponernos nuestro cuerpo sintetiza vitamina D. Es primordial para nuestro sistema inmunitario”.

La nutricionista aconseja a los padres que “elijan una fruta y una verdura para cada día de la semana, que intenten variar con recetas distintas, que no sean muy elaboradas y que les llamen la atención a los niños”. 

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  • “Un truco sería poner un ingrediente en esas recetas que les guste mucho a los niños y que sea saludable. Por ejemplo, si les gusta mucho el chocolate se pueden hacer unas magdalenas caseras de calabaza con chocolate”.