Ante una alergia las reacciones pueden ir desde un pequeño sarpullido, un picor, o aparición de abones, hasta la más grave de las reacciones alérgicas, la anafilaxia.

Los especialistas de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) definen la anafilaxia como la reacción alérgica más grave, que aparece rápidamente tras el contacto con el alérgeno y que es potencialmente mortal.

Según los especialistas del recientemente creado Comité de Anafilaxia de la SEAIC, las causas más frecuentes de la anafilaxia son:

  • Los alimentos. En el caso de los niños los más frecuentes son el huevo, la leche, los frutos secos, el pescado y el marisco, mientras que entre los adultos suelen provocar más anafilaxias las frutas, los frutos secos, el marisco y el pescado. 
  • Fármacos como los antibióticos, los antiinflamatorios no esteroideos..
  • Aspirina y derivados y las sustancias utilizadas para las pruebas radiológicas de contraste. 
  • Las picaduras de insectos, especialmente himenópteros (avispas y abejas). 

Con el objetivo de promover un mejor abordaje de las reacciones anafilácticas de los pacientes y engranar de forma transversal todos los temas referentes a esta reacción, la SEIAC ha creado este nuevo comité que, como explica la doctora Victòria Cardona, presidenta del Comité de Anafilaxia de la SEAIC y alergóloga del Hospital Vall d’Hebron:

  • “Pretende promover el conocimiento de la reacciones anafilácticas, para avanzar así en el manejo apropiado de los pacientes que hayan sufrido o estén en riesgo de presentar una anafilaxia”, .

De acuerdo un estudio epidemiológico sobre anafilaxia publicado en España, se estima que en los últimos años se ha producido un incremento en el número de hospitalizaciones por anafilaxia. 

  • En España se calcula que existe una incidencia de anafilaxia de más de 103 episodios por 100.000 personas/año.
  • Y concretamente, los grupos de edad entre 0 y 4 años tienen una incidencia tres veces superior, siendo principalmente elevada durante los dos primeros años de vida.

Por ello los alergólogos consideran que hay tres pasos que resultan indispensables para reducir el número de hospitalizaciones:

  1. Un buen diagnóstico de la causa
  2. La educación sobre cómo actuar para evitar o tratar nuevas reacciones
  3. El acompañamiento en el proceso. 

El pescado y el marisco pueden provocar anafilaxias en adultos y niños.


Al tratarse de una reacción alérgica extremadamente grave que puede desencadenar incluso la muerte del paciente si no se actúa con rapidez, el conocer los síntomas de la anafilaxia es vital. 

Por esta razón, los expertos en alergología enumeran las principales señales que nos deben alertar de esta reacción alérgica: 

  • Tos que no cesa. 
  • Problemas para respirar.
  • Ronquera. 
  • Dificultades para tragar.
  • Inflamación de la lengua. 
  • Sensación de mareo. 
  • Palidez. 
  • Debilidad muscular.
  • Somnolencia.
  • Pérdida de la consciencia. 

El tratamiento que permite abordar ágilmente esta reacción es la adrenalina intramuscular, que se administra a través de autoinyectores. 

El problema de estas inyecciones es su financiación en España. Las guías de práctica nacionales e internacionales recomiendan que cualquier paciente que haya sufrido una anafilaxia debe llevar consigo un dispositivo con adrenalina para su inmediata inyección intramuscular en caso de una nueva reacción. 

Esto es razón suficiente para que los alergólogos consideren que la anafilaxia debe catalogarse como una enfermedad crónica, ya que el paciente que ha experimentado una reacción anafiláctica siempre tendrá riesgo de sufrir otra anafilaxia, y portar siempre un autoinyector de adrenalina se convierte en algo esencial.

Sin embargo, su coste actual dificulta a los pacientes y a sus familias su adquisición.

Por eso desde la SEIAC consideran que “el Ministerio de Sanidad debe incluir los autoinyectores entre los medicamentos de aportación reducida, dada la cronicidad y gravedad de la patología por la que se prescriben”.

  • De este modo, la doctora Victòria Cardona sostiene que “los autoinyectores deberían ser medicamentos de aportación reducida, para asegurar su disponibilidad independientemente de la capacidad económica del afectado”.

Por todo ello, la alergóloga insiste en que “es imprescindible que, por parte del Ministerio de Sanidad y de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), se adopten las medidas necesarias para garantizar un suministro seguro y estable de AIA a un precio razonable. Y así asegurar su disponibilidad independientemente de la capacidad económica del afectado o de su familia”.