La explosión de contagios en China ha puesto en alerta al mundo. La preocupación ante las nuevas variantes ha llevado a la Unión Europea a recomendar a los viajeros que lleguen desde el gigante asiático el uso de mascarillas y exigir pruebas PCR

De hecho, desde el pasado 3 de enero, en los aeropuertos españoles se ha establecido un control exhaustivo a los pasajeros procedentes de China: prueba negativa de COVID-19 o certificado digital (recuperación, prueba diagnóstica o vacunación). 

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), han vuelto a hacer una llamada a la prevención, con el lavado de manos como una de las “mejores formas de protegerse para no enfermar”.

Como ya ocurrió en los meses más duros de la pandemia, la higiene de manos es la primera línea de defensa contra la propagación de muchas enfermedades.

Y es que, en la superficie de las extremidades portamos un gran número de virus, bacterias y hongos.

Microorganismos invisibles que pueden transmitir infecciones, tales como el coronavirus, enfermedades respiratorias como el virus respiratorio sincitial y otras digestivas como hepatitis, cólera o fiebre tifoidea.

Los microbios se pueden propagar de una persona a otra o después de tocar superficies contaminadas.

Por eso, es importante evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar. Conviene no olvidar que se debe evitar cocinar o consumir alimentos con las manos sucias, y lavarlas inmediatamente después de toser o estornudar.


Archivo – Un colegial se echa gel desinfectante en las manos (archivo) Marta Fernández – Europa Press – Archivo


Así, hay que realizar esta práctica, que ayuda a mantenernos sanos, especialmente en los siguientes momentos, que son en los que más probabilidades hay que contraer o propagar enfermedades:

  • Antes, durante y después de cocinar.
  • Antes y después de comer.
  • Antes y después de cuidar a un enfermo con vómitos o diarrea.
  • Después de ir al baño.
  • Después de acariciar a un animal, tocar su alimento o excrementos.
  • Después de tocar la basura.

Lavarse las manos es una tarea que debemos hacer varias veces al día. Aunque no siempre lo hacemos de la forma correcta, ya sea por prisas o por desconocimiento. Por eso, desde los CDC explican cuáles son los pasos a seguir:

  • Humedecer las manos con agua.
  • Aplicar suficiente jabón para cubrir ambas manos.
  • Frotar (durante al menos 20 segundos) las palmas de las manos entre sí, la palma derecha sobre el dorso izquierdo, y la inversa, sin olvidar entre los dedos y las uñas. 
  • Enjuagarse las manos con abundante agua.
  • Secarse con una toalla, preferiblemente, de un solo uso, aunque si es reutilizable, “se deben cambiar cuando estén visiblemente sucias y antes de que se forme moho por la humedad que vaya quedando”.

Los pasos a seguir para lavarse las manos bien OMS


Desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) son claros. No hay evidencia de que la temperatura del agua sea determinante a la hora de eliminar microbios de las manos.  “El agua tibia y fría eliminan la misma cantidad de microbios de las manos. El agua ayuda a formar la espuma de jabón que elimina los microbios de la piel al lavarse las manos. El agua por sí sola no suele matar los microbios; para matar los microbios, el agua tendría que estar lo suficientemente caliente como para quemar las manos”.

En el caso de no tener acceso a agua para lavarse las manos, hay que usar un desinfectante (uno de los productos estrellas de la pandemia de la COVID-19) con al menos un 60% de alcohol. 

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Y si tampoco se tiene gel hidroalcohólico ni jabón, pero se tiene agua, “frota  las manos juntas bajo el agua y escalas con una toalla limpia o al aire. Frotarse las manos bajo el agua eliminará algunos microbios de las manos, aunque esto no es tan eficaz como lavarse con jabón, ya sea en pastilla o líquido”.

No obstante, “el jabón y el agua eliminan ciertos microbios que los desinfectantes de manos no eliminan, incluidos microbios que causan diarrea como norovirus, Cryptosporidium y Clostridioides difficile. El agua y el jabón también eliminan sustancias químicas dañinas como pesticidas y metales pesados”.