Existe una expresión popular muy utilizada para referirse a una noche de descanso reparador: “dormir como un bebé”. Pero la realidad es que para muchos el sueño de los niños es una auténtica pesadilla. Niños que no se duermen, noches de despertares continuos que deterioran el descanso y el ambiente familiar. 

Este es uno de los problemas que se han tratado durante el 69 Congreso de la Asociación Española de Pediatría que se acaba de celebrar en Granada. 

La conciliación del sueño debería ser innata, pero no a todos los bebés y niños les sale naturalmente.

  • Los motivos son variados, pero uno de los más frecuentes es que tienen cambiados sus ritmos circadianos.

Y como apunta el doctor Ignacio Cruz Navarro, pediatra del centro de salud Montequinto, en Dos Hermanas (Sevilla). 

  • “A menudo se adaptan los horarios de sueño de los niños a los de los padres y esto puede tener consecuencias”.

Porque, según explica este experto:

  • El ritmo de los recién nacidos tendría que estar regido por la alimentación y, entre los seis y los 12 meses, ya debería instaurarse de forma natural un ritmo de sueño acorde con las horas de luz y oscuridad. Muchas veces se fuerza la maduración del sueño antes de tiempo, y en ocasiones, termina derivando en insomnio infantil, concretamente en uno de cada tres casos, aunque no todos llegan a consulta”. 

Una de las claves para atajar este problema es no dejarlo pasar y acudir a un especialista para tratarlo precozmente, puesto que a más edad, peor solución tiene y puede llegar a cronificarse.

  • “En niños pequeños el insomnio se convierte en un malestar familiar, donde nadie puede dormir. Y conforme avanza la edad, cuesta más trabajo desmontar los malos hábitos, por lo que, si no se toman medidas pronto, el problema se perpetuará y los niños terminarán siendo adultos con insomnio”.

Los pediatras explican que el insomnio crónico se considera como tal en la población infantil cuando existe insatisfacción con la cantidad o la calidad del descanso, bien sea por:

  • Resistencia a acostarse
  • Por despertares frecuentes
  • Por dificultad para dormirse de forma independiente. 

Y tal y como comienda Cruz Navarro, también coordinador del Grupo de Sueño de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, entidad integrada en la AEP:

  • “Si esto sucede más de tres veces por semana durante más de tres meses, los padres deberían consultar con su pediatra”.

Los pediatras cuentan con distintas estrategias cognitivo-conductuales para que desarrollen los padres para prevenir el insomnio de sus hijos, algo que se logra en el 90% de los casos. 

  • “El éxito dependerá de que el especialista pueda explicar correctamente las medidas y tenga tiempo en consulta para hacer el seguimiento adecuado”
  • “Varios metaanálisis han demostrado, ya que la terapia cognitivo-conductual puede mejorar en casi una hora de media el sueño total del niño”.

Una de las causas de insmonio infantil es que tienen cambiados sus ritmos circadianos.


Además de acudir al especialista para tratar con él los problemas de insomnio del niño y establecer algún tipo de terapia, los expertos de la AEP explicar algunas de las medidas más efectivas contra el insomnio infantil, según la evidencia científica, para poder ir poniéndolas en práctica en casa: 

1 – Ignorar las protestas del niño al irse a la cama o al despertarse durante la noche.

Por difícil o polémica que pueda resultar esta estrategia, como certifica el doctor Cruz Navarro, “no se ha demostrado ningún efecto perjudicial para la salud mental de los niños a medio ni a largo plazo, ni tampoco un empeoramiento de la relación con sus progenitores”. 

Por el contrario, lo que sí se ha observado es que medidas como esta acortan el tiempo de transición de la vigilia total al sueño y se reduce el número de interrupciones de este sueño. 

“Hay que luchar contra el sentimiento de culpa que desarrollan los padres por no atender al niño cuando protesta por enseñarle a dormir. Le están haciendo un bien”, subraya el pediatra.

  • Si el niño acude a la cama de los padres, lo ideal es devolverle a la suya sin interaccionar con él.

“Al principio puede que aumente las veces que se despierta para lograr la atención retirada, pero si se persiste en esta medida, el problema irá disminuyendo”, aconseja el doctor Cruz.

Ignorar estos reclamos del niño se puede hacer, de golpe o de manera progresiva, según cada caso. Lo que si es necesario el incrementar el tiempo en el que no se produce la interacción con el niño durante la noche.

2 – Premiarle cuando duerma bien.

Las técnicas de refuerzo positivo son muy útiles para mejorar muchas cuestiones durante la infancia, también para iniciar o prolongar el periodo del sueño.

Si los niños reciben más atención cuando duermen bien que cuando no quieren dormir, se verán motivados a irse a la cama para obtener esa recompensa.

3 – Retrasar temporalmente la hora de acostarse.

Aunque parezca contraproducente, demorar por un tiempo determinado la hora de acostarse para que coincida con el inicio del sueño real del niño hará que mejore su descanso nocturno. 

“Es un tipo de terapia conductual y la mayoría del insomnio suele responder a conductas mal aprendidas, por lo que poco a poco iremos modificando la hora hasta la adecuada”, apunta el pediatra.

4 – Despertar al niño en horas concretas.

Cada vez que terminamos con un ciclo de sueño mientras dormimos, solemos tener microdespertares. Hay quien ni los nota, pero hay a quien estos despertares le rompe el sueño y luego no pueden dormirse de nuevo. 

  • “Si movemos suavemente al niño, sin espabilarlo del todo, justo antes de que termine su ciclo de sueño y se despierte, conseguiremos que encadene ese ciclo con el siguiente sin desvelarse”, propone Cruz Navarro. 

“Por ejemplo, si suele despertarse a la una, lo microdespertamos a la una menos cuarto y seguirá durmiendo plácidamente”, sugiere.

Esta medida solo puede aplicarse en niños que se suelen desvelar a la misma hora habitualmente. Por eso, antes de aplicarla se debería realizar un registro de los despertares con el fin si se repiten patrones noche tras noche.

5 – Darle ‘vales’ para canjear por acciones antes de ir a dormir.

Esta técnica conductual consiste en entregar al niño una serie de tarjetas intercambiables por acciones como: un cuento, una canción, beber agua. . . Se debe acordar previamente con el niño que una vez que se acaben, deberá irse a dormir.

Según el especialista, “la primera medida a tomar frente al insomnio siempre será instruir a los padres en estas técnicas y en medidas de higiene del sueño como tener horarios regulares o evitar el deporte y las pantallas a últimas horas del día”. 

Si todo esto no funcionara:

Te puede interesar:

1

Leche, huevo, cereales… ¿tienes alergia a algún alimento? ahora se puede tratar y curar

1

Los cuatro alimentos que tienes que comer para prevenir el cáncer de próstata

1

¿Trabajar demasiadas horas es peligroso para la salud? Esto es lo que dice la OMS

1

¿Qué es una litotricia extracorpórea, que puede remediar la patología más dolorosa?

1

Los podólogos alertan sobre los errores más comunes a la hora de cuidar los juanetes


  • “Entonces recomendaríamos combinarlo con la valeriana o la lavanda.
  • Otro recurso que podríamos utilizar es la melatonina
  • Y como última opción los antihistamínicos, que como efecto secundario producen somnolencia.

Eso sí, la farmacoterapia será lo más breve posible y a la dosis menor eficaz”, concluye el pediatra.