Aproximadamente el 37% de la población española tiene alguna enfermedad cardiovascular, una cifra que es aún superior en personas mayores de 55 años.

Según explica el cardiólogo de Clínica Corachan, el Dr. Roberto Peraira, “esto es debido a que el 70% de los españoles a partir de esta edad tiene al menos dos factores de riesgo cardiovascular, es decir, condiciones que incrementan la probabilidad de presentar enfermedad cardiovascular”. Dichos riesgos son: la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes, el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo, el estrés, el tabaquismo y la falta de sueño. 

En el día a día, tal como detalla el especialista en cardiología, “podemos contribuir a su prevención con varios hábitos cardiosaludables, como una alimentación baja en grasas saturadas y en azúcares refinados, así como con un aporte de sal reducido y la realización de ejercicio físico moderado regular”.

Nuestra alimentación debería primar las verduras, las hortalizas y las legumbres, así como el pescado sobre la carne (que preferiblemente debe ser blanca, como el pollo, el pavo y el conejo) e incluir frutos secos (como las almendras y las nueces). Es recomendable aderezar con aceite de oliva (evitando las frituras) y con especias, para evitar un consumo excesivo de sal.

El Dr. Roberto Peraira señala que “debemos recordar que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es consumir 5 gramos de sal al día, mientras que en España los datos nos indican un consumo de unos 10 gramos al día. Este consumo excesivo de sal se ha relacionado con la aparición de hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca, enfermedades que precisan de un tratamiento crónico y reducen la calidad y la cantidad de vida”.   

Aproximadamente tres cuartas partes del aporte de sal diario en la alimentación procede de alimentos ricos en sal (como el jamón, el embutido, los fiambres, los quesos, los precocinados y las conservas), por lo que evitar estos alimentos reducirá sustancialmente nuestro consumo de sal hasta unos niveles saludables. El cardiólogo de Clínica Corachan también recomienda, en general, “consumir alimentos frescos, ya que los procesados aportan mucha sal y grasas (frecuentemente saturadas, que no son cardiosaludables)”.

En el tabaquismo debemos incluir el cigarrillo electrónico, que aumenta el ritmo cardiaco y la presión arterial y duplica el riesgo de infarto de miocardio respecto a los no fumadores

El ejercicio físico moderado, que puede ser un paseo a paso ligero, en bicicleta o natación, practicado a ser posible a diario durante al menos una hora, también ha demostrado reducir la aparición de enfermedades cardiovasculares y ayudar a controlar algunos factores de riesgo como la hipertensión, la hipercolesterolemia, el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y el estrés.

Un enemigo importante para el corazón es el tabaquismo, responsable de enfermedades como la angina de pecho o el infarto de miocardio, así como otros problemas cardiovasculares como la hipertensión arterial y los accidentes cerebrovasculares. Y el Dr. Peraira puntualiza que, “en el tabaquismo debemos incluir el cigarrillo electrónico, que aumenta el ritmo cardiaco y la presión arterial y duplica el riesgo de infarto de miocardio respecto a los no fumadores”.

En definitiva, el especialista sugiere que comer con poca sal, pocas grasas saturadas, poco azúcar, hacer ejercicio físico moderado regularmente y no fumar nos ayudará a tener una mejor y más prolongada salud cardiovascular. No debemos olvidar que el estrés, presente en más del 17% de españoles, también puede contribuir a la aparición de enfermedades cardiovasculares, por lo que llevar una vida equilibrada y mentalmente sana nos ayudará a prevenirlas.

En cuanto a la predisposición genética, Peraira señala que “no es tan importante como en general pueda pensarse, dado que las enfermedades cardiovasculares de origen genético son mucho menos frecuentes que, por ejemplo, la angina de pecho o el infarto de miocardio”. No obstante –añade- “hay ciertas enfermedades que, una vez diagnosticadas en un familiar, deben descartarse para iniciar cuanto antes un tratamiento y evitar, en algunos casos, una muerte súbita”.

A partir de los 55 años una revisión médica con un análisis de sangre general y un electrocardiograma puede detectar los factores de riesgo antes citados y si estos han producido una enfermedad cardiovascular, que, aunque sea leve, debe tratarse y ser objeto de seguimiento.

Algunos síntomas como dolor de pecho, palpitaciones, mareo o pérdida de conocimiento, dificultad para respirar con los esfuerzos habituales o durante el descanso nocturno, o bien la hinchazón de pies o tobillos por la mañana deben ser consultados lo antes posible, pues podrían indicar que se padece alguna enfermedad cardiovascular. 

Si se diagnostica una enfermedad coronaria, además del tratamiento sobre ésta mediante un cateterismo o una intervención quirúrgica así como con medicamentos, deberán seguirse estrictamente las recomendaciones dietéticas y de hábitos saludables explicados con anterioridad, siendo especialmente importante mantener unos niveles bajos de colesterol LDL (“malo”) y no fumar. Si es posible, realizar un programa de rehabilitación cardiaca o, en su defecto, la práctica de actividad física regular moderada también ayudará al control de los factores de riesgo y de la enfermedad cardiovascular. 

 Según datos de la Encuesta de Salud de la Fundación Española del Corazón (ESFEC) 2021, el 22,2% de los españoles tiene hipertensión, el 22,8%, hipercolesterolemia, el 7,1%, diabetes, el 33,8%, sobrepeso, el 16,7%, obesidad, el 19,4%, sedentarismo, el 17,4%, estrés, el 15,9%, tabaquismo y el 36,2%, falta de sueño.