El cáncer oral es uno de los diez cánceres más comunes en la actualidad y una enfermedad con una elevada tasa de mortalidad -el 50% de los afectados fallecen transcurridos cinco años-. Además, tres de cada cuatro casos, el 75%, son diagnosticados de manera tardía y cada año, en España, fallecen 1.500 personas por esta enfermedad, 500 más que en accidentes de tráfico, siempre según los datos del Atlas de la Salud Bucodental en España, editado por el Consejo General de Dentistas, del que forma parte el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA).

Frente a la negatividad de las estadísticas, que cifran en más de 8.000 los diagnósticos anuales de este tipo de patología en nuestro país, el COEA quiere destacar que estos datos se podrían evitar con un diagnóstico precoz, que elevaría la tasa de supervivencia al 90%. Para ello hay varias claves. Por un lado, el papel del dentista, por otro, el del propio paciente.

“Como parte de nuestras funciones y responsabilidades, los dentistas somos facultativos capacitados para identificar los síntomas del cáncer oral y de otras enfermedades bucodentales”, destacan los responsables de la institución colegial.

Así, cuando un paciente acude a una revisión odontológica, el dentista realiza una evaluación exhaustiva de su cavidad oral que incluye las mejillas, los labios, la lengua, el paladar y las encías. Y si detecta anomalías como úlceras, bultos, manchas rojas o blancas, puede recomendar pruebas adicionales, como una biopsia, para obtener un diagnóstico definitivo.


Hay que prestar atención a los síntomas, como una mancha de color blanco o rojo en la boca o una pequeña úlcera


“Hay que destacar que los dentistas también tratamos de concienciar a los pacientes sobre los factores de riesgo asociados con el cáncer oral y fomentar hábitos saludables, como una buena higiene bucal y exámenes regulares”, añade la organización Colegial. De hecho, 3 de cada 10 españoles reconoce no haber oído hablar nunca del cáncer oral y desconoce tanto los factores de riego como los signos de alarma de esta enfermedad.

Los hábitos saludables, estar atentos a los cambios que se puedan producir en nuestra boca y acudir periódicamente al dentista son las dos claves fundamentales para evitar el cáncer oral o para, en caso de que se produzca, detectarlo a tiempo. Existen una serie de factores de riesgo muy evidentes, que el COEA destaca porque prevenir es curar.

Existen varios factores que predisponen a sufrir cáncer bucal, pero hay dos costumbres, por separado o unidas, que deben evitarse al máximo: tabaco y alcohol. Su consumo constituye el 90% de las causas del cáncer oral.

La exposición excesiva y sin protección a los rayos ultravioleta (UV) del sol puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer oral, especialmente en los labios. Por eso es importante protegerlos.

Existen algunos virus como el del papiloma humano (VPH), que se transmite principalmente a través del contacto sexual, que pueden predisponer al cáncer bucodental.


El dentista realiza una evaluación exhaustiva de su cavidad oral


De igual forma, mantener una alimentación poco saludable: una dieta deficiente en frutas y verduras, y baja en vitaminas y minerales, aumenta el riesgo de cáncer oral. Por otro lado, una dieta rica en frutas y verduras puede ayudar a reducir la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.

También puede ser una causa la mala higiene bucodental: la acumulación de bacterias y placa puede aumentar el riesgo de cáncer oral. Es esencial cepillarse los dientes con pasta dentífrica fluorada, al menos, dos veces al día, y usar hilo dental.

Por último, el roce continuado que puede provocar un diente roto o una prótesis desajustada puede ser la causa de un mal mayor. Hay que evitarlo y estar atentos.

A partir de los 40 años es importante realizarse una autoexploración de la cavidad bucal cada seis meses para detectar posibles anomalías, aunque nunca puede sustituir las visitas periódicas al dentista, resalta el Colegio de Dentistas de Alicante.

En sus primeras etapas, el cáncer oral puede pasar desapercibido. Hay que prestar atención a los síntomas y signos de alarma, como una mancha de color blanco o rojo en la boca o una pequeña úlcera que no se cura en unas dos semanas. Otros síntomas incluyen dolor o dificultad para tragar, hablar o masticar. El dolor de oído persistente en un solo lado también puede ser una señal de advertencia.

Si se experimenta cualquiera de estos síntomas es recomendable consultar con el dentista para una evaluación, realizar las pruebas necesarias para hacer el diagnóstico y, llegado el caso, derivar a los pacientes a especialistas para el tratamiento adecuado. La detección temprana puede marcar la diferencia en el pronóstico y la supervivencia del cáncer oral. Por ello, el COEA insiste en que la visita periódica al odontólogo o estomatólogo es fundamental.