Dormir en verano se puede convertir en una tarea realmente difícil cuando el calor aprieta.

En muchos puntos de la geografía española están viviendo auténticas noches tropicales, en las que las mínimas nocturnas no bajan de los 20 grados. 

  • Las noches tropicales son aquellas en las que el mercurio es igual o superior a 20 °C.
  • Los expertos consideran que la temperatura ambiente de confort, esencial para conciliar el sueño, se sitúa entre los 16-18º C.

A partir de esta temperatura, cuesta mucho conciliar el sueño en los primeros intentos y no paramos de dar vueltas en la cama.

Durante las noches más tórridas es muy habitual recurrir al uso de ventiladores o del aire acondicionado, aunque no son pocos los que se preguntan si dormir con este tipo de aparatos puede ser perjudicial para la salud.

La doctora Olaia Bronte, neumóloga y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) explica que:

  • “Cuando las temperaturas son elevadas es imposible resistirse al aire acondicionado, pero debemos aprender a usarlo para evitar riesgos para la salud que pueden ir de un simple resfriado a una infección por bacterias u hongos graves”.

Y es que, como estima la especialista, hasta un 20% de los cuadros catarrales, laringitis, faringitis o procesos bronquíticos se producen durante estos meses, especialmente por la utilización inadecuada del aire acondicionado


Dormir con aire acondicionado ¿es recomendable? Foto de Connor James en Unsplash


Estas infecciones suelen ser leves, y se producen por el efecto irritativo e inflamatorio del aire frío sobre la vía aérea superior, faringe, laringe o a nivel bronquial. Además, el aire acondicionado reduce la humedad del ambiente, lo que produce sequedad de la mucosa nasal y la vía respiratoria superior. 

Por eso la doctora Bonte hace hincapié en la importancia de limpiar correctamente y mantener a punto los filtros al aire acondicionado, ya que los problemas de salud más graves están relacionados con los gérmenes que se acumulan en estos accesorios.

  • “Entre los gérmenes relacionados con los sistemas de ventilación, el más conocido es la bacteria Legionella pneumophila, responsable de una neumonía que puede ser grave”.
  • “Otros de los principales contaminantes del aire son los hongos Aspergillus niger y Aspergillus fumigatus, que provocan rinitis, asma, neumonía o neumonitis por hipersensibilidad”.

Y, sobre todo, recalca la especialista, hay determinadas personas que deben ser cautos ante el uso del aire acondicionado.

Hablamos fundamentalmente de los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, asmáticos, con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, y los niños y ancianos. 

Desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, se recomienda revisar y limpiar los filtros del aire acondicionado de forma periódica, y seguir los consejos sobre mantenimiento de los fabricantes. Sin olvidar que se debe mantener la calidad del aire de interior con una adecuada ventilación.


La ola de calor llega este lunes a su “pico” con máximas que podrían superar 44 grados en Andalucía rafa alcaide


Los doctores lo tienen muy claro:

  • Sitúan la temperatura ideal entre los 22-24 grados, para evitar problemas de salud, y uno o dos grados más por la noche, ya que alrededor de las 4 o las 5 de la madrugada es cuando nuestro cuerpo alcanza las temperaturas más bajas.
  • Y mantener una humedad del aire entre un 35 y 60%

En la medida de lo posible, hay que evitar dejar el aire acondicionado puesto toda la noche, porque incrementa el riesgo de sufrir un resfriado u otro problema de salud, o en su defecto, poner un temporizador.

En verano son frecuentes las consultas por faringitis y laringitis debidas al uso excesivo del aire acondicionado, indica el doctor Carlos Ramírez, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

El aire frío expulsado por estos aparatos provoca “una serie de alteraciones en los sistemas de defensa naturales que tenemos en nariz y garganta, los cilios pierden movilidad y, por tanto, la circulación normal de la mucosa se vuelve más lenta o incluso cesa, lo que puede dar lugar también a la aparición de sinusitis y otitis”, apunta.

  • “Se genera un ambiente seco que también aumenta el daño de estos mecanismos de defensa”.

Generalmente, no suelen causar fiebre. Los síntomas más frecuentes son:

  • Estornudos
  • Rinorrea
  • Congestión nasal

La doctora Bonte recuerda que lo más indicado ante un cuadro de estos es evitar a volver a coger frío y huir de los cambios bruscos de temperatura. Para estos procesos nasales o faríngeos no se deben tomar antibióticos, ya que se tratan de afecciones de origen vírico. 

Aquellos pacientes con enfermedades respiratorias crónicas deben prestar especial atención ante cualquier cambio o síntoma de su patología, y continuar con su tratamiento y cuidados habituales recetados por su profesional de la salud.

La laringitis es una inflamación de la mucosa laríngea. Está causada principalmente por cambios bruscos de temperatura, así como por factores como el tabaquismo, la contaminación o vapores irritantes. Los síntomas principales son:

  • Disfonía (pérdida total de la voz)
  • Odinofagia (dolor al tragar)

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La más común es la laringitis aguda, explica el especialista.

El tratamiento consiste en la administración de antiinflamatorios y antibiótico, si hay causa bacteriana.