La cama también tiene mucho que ver con la salud. Es, probablemente, el lugar de la casa donde más horas pasamos. Y además durante todo ese tiempo estamos en contacto muy estrecho con ella.

  • Ponemos la cara en la almohada,
  • nos arropamos hasta el cuello en invierno
  • y muchas veces la compartimos con otra persona. Pero también es el hogar de millones de ácaros que originan alergias, y de otros microorganismos que pueden acabar entre las sábanas.

Por estas razones debemos tener cuidado y apostar por la higiene.

¿Qué se debe hacer? Aquí van unos consejos:


Ventilar la cama es fundamental para nuestra salud Mikhail Nilov


Muchas personas hacen la cama nada más levantarse por la mañana. La vuelven a dejar bien estirada, sin una arruga. Pero no es lo más adecuado higiénicamente hablando.

Tras pasar una noche entera durmiendo dejamos en la cama restos de células, grasa y queratina de nuestra piel. Todo esto, aderezado con algo de sudor. Un ambiente ideal para los ácaros.

Estos artrópodos microscópicos habitan en nuestra cama, desde las sábanas a las almohadas y los colchones, y se alimentan del polvo que nuestra piel genera. También proliferan en ambientes húmedos, como suele ocurrir en el interior de las sábanas cuando estamos recién levantados.

Se trata de millones de pequeños animales que, entre ellos y sus heces, producen alergias en gran parte de la población.

Por eso, algunos autores han propuesto dejar de hacer la cama para eliminarlos. Una práctica que puede resultar muy útil si se acompaña de una buena y fresca ventilación.

Los ácaros necesitan temperaturas alrededor de los 22 grados y una humedad relativa alta. Y por eso al ventilar la habitación y dejar la cama deshecha, las sábanas se refrescan y pierden la humedad del sudor, reduciendo notablemente el número de ácaros.


camax


Para las personas que sufren de alergias o asma es una práctica muy recomendable.

Pero, por otra parte, no es ni mucho menos la única forma de reducir los ácaros. Incluso es una tarea insuficiente si el aire que entra para ventilar es caliente y húmedo.

Además, dejar la cama deshecha permite que haya más contacto entre el ambiente y las sábanas donde después nos tumbamos.

Dejamos ropa, el bolso, se suben las mascotas… Dejar la cama sin hacer puede suponer una entrada de nuevos microorganismos.

Esto sin contar los efectos beneficiosos que tiene hacer la cama para nuestra salud mental, ya parece estar suficientemente demostrado que mejora la concentración, la productividad… ¡incluso podría ayudar a dormir mejor!

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Así que, lo más recomendable es abrir las ventanas, dejar la cama deshecha y permitir que el aire fresco pase entre las sábanas. Así se secará el sudor y se enfriará la cama, creando un ambiente más hostil para los ácaros.

Pero pasado un rato, por ejemplo mientras desayunamos y nos aseamos, ya podemos hacer la cama y volver a cerrar la ventana.