El exceso de azúcar y sal en la comida es todavía una tentación para muchos. Cuántos padres y madres siguen premiando a sus hijos con alimentos procesados y cuántas personas no dudan en agitar con esmero el salero cada vez que la comida está ‘sosa’. Son hábitos todavía muy interiorizados en la sociedad, sin embargo, el abuso tiene consecuencias profundamente negativas en la salud de la población. 

La dietista integrativa, coach nutricional, naturopata y fundadora del Centro de Medicina Biológica Homedical, Blanca Galofré, ha hablado con este medio para analizar la situación actual en torno a la presencia de la sal y el azúcar en la comida y así dar recomendaciones que la población puede incorporar en su dieta diaria para mejorar su bienestar y evitar futuras enfermedades. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que una persona consuma menos de cinco gramos (un poco menos que una cuchara de té) de sal por día, pero, según Galofré, la realidad es otra, ya que se consume “entre el doble y casi el triple de esta cantidad”, por lo que “es fundamental reducir la dosis diaria a la mitad”. 

Galofré también insiste en la reducción de sal refinada en la dieta porque es una forma de prevenir patologías cardiovasculares como la hipertensión, enfermedades digestivas como las úlceras, insuficiencia renal, osteoporosis o la retención de líquidos. 

“La sal si es necesaria para nuestro organismo y entiendo que potencia el sabor de los alimentos, por lo que para mucha gente es difícil prescindir de ella, pero hay muchos alimentos que la sustituyen en cuanto a propiedades y siguen aportando sabor a la comida”, destaca la coach nutricional, que lleva más de 20 años de carrera profesional en el sector. 

Galofré recomienda reemplazar la sal refinada por sales marinas o del Himalaya, por gomasio (como el sésamo tostado) y por sales reducidas en sodio. Para quienes se adentren en el mundo de la cocina, también anima a que se cambie la sal por el limón, la cebolla o el ajo, entre otras muchas opciones. 

Galofré lo tiene claro, su experiencia como dietista integrativa le dice que las personas tienen peor relación con el azúcar que con la sal porque “el sabor dulce es más adictivo”. El principal problema es que el azúcar, según la experta, es un alimento inflamatorio, lo que significa que el consumo en exceso puede provocar enfermedades graves como la obesidad, alteraciones hepáticas como el hígado graso, hiperlipidemia y diabetes tipo 2, entre otras. Además, recalca que en el caso de los niños puede llegar a verse alterada su concentración y hábitos del sueño, así como los niveles de estrés y ansiedad. 

A la pregunta sobre si es cierto que el azúcar es un alimento energético, la especialista en nutrición aclara que “los azúcares añadidos, presentes en los productos procesados, son ‘ladrones de energía’. Lejos de proporcionar fuerza y vitalidad, como una parte de la sociedad cree, lo que hacen es absorberla”. Sin embargo, Galofré sugiere introducir en la dieta azúcares complejos, aquellos que se encuentran de forma natural en frutas, verduras, féculas y lácteos, ya que “son una fuente de energía, vitaminas y minerales”.

La sal y el azúcar refinados, dos alimentos que parecen insustituibles, pero que, tal y como defiende Galofré, pueden reemplazarse por una gran variedad de productos que hacen de nuestro cuerpo, un lugar sano en el que habitar.

SALUDABLE Y DELICIOSO

Es la pupila de su madre, Blanca Galofré, de quien ha cogido el relevo. Amelia Platón es nutricionista y farmacéutica de formación, quien tras su paso por MasterChef 9 empezó su proyecto de productos, dietas y hábitos saludables, Amelicious Delicious. Es tal su entrega y pasión por lo que hace que Platón ya reúne a más de 100.000 seguidores en Instagram, un éxito que trabaja a diario por su rol comoinfluencer’ de la nutrición, chef y emprendedora.  

“Mis recetas son libres de azúcar y gluten porque, entre otras cosas, hace un tiempo me detectaron una ‘alta sensibilidad al gluten’, y vi que había mucha gente en mi misma situación”, explica Platón. Según su experiencia, “la gente cada día es más consciente de cuidarse y mantener su bienestar”, por lo que las recetas de Platón son sanas y fáciles de elaborar. En sus platos, la aspirante de MasterChef 9 sustituye la sal refinada por opciones como la salsa de soja Shoyu o especias como la albahaca, el cilantro, el estragón, el hinojo, el laurel, la menta, el orégano, el perejil y el tomillo, entre otros. 

En cuanto al azúcar refinado, Platón remarca su factor proinflamatorio. Por ello, recurre a ingredientes como los dátiles, la canela y el sirope de ágave para endulzar sus platos. El resultado, recetas como el clásico ‘Banana Bread’, sin azúcar ni gluten, o la Tarta Tatin de plátano. De esta forma, Platón propone una cocina llena de placeres sin dejar de ser fiel a la filosofía de vida que su madre le ha transmitido. 


Amelia Platón durante la elaboración de una de sus recetas.