La incidencia del alcohol es un tema polémico, sobre todo en una sociedad donde el consumo de esta sustancia está normalizado, y en un país donde hay una gran industria alrededor del vino y la cerveza. 

Se pueden encontrar estudios científicos que hablan de los posibles beneficios que tiene consumir cantidades moderadas de, por ejemplo, vino. Pero también se pueden encontrar otros que señalan todo lo contrario. 

Pero respecto a este asunto, los médicos internistas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) lo tienen muy claro y son muy rotundos:

  • Ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro” y “el riesgo cero en alcohol no existe”. 

Hablan desde la experiencia puesto que en los servicios de medicina interna de los hospitales españoles “hasta 10 de cada 100 pacientes ingresados presentan un consumo excesivo de alcohol”. 

Según la última encuesta del Plan Nacional sobre Drogas (datos de 2019-2020 publicados en 2021), las sustancias psicoactivas más consumidas en la población general en cuanto a consumo diario son:

  • El tabaco (32,3%)
  • El alcohol (8,8%)
  • El cannabis (2,9%).

Y si se hace referencia al porcentaje de población que ha consumido alguna sustancia psicoactiva en el último año, el primer puesto es para el alcohol (77,2% de la población). 

El consumo excesivo de alcohol se relaciona con más de 200 enfermedades.

Más concretamente, como recuerda la doctora Candelaria Martín, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Canarias, el alcohol es “factor de riesgo para el desarrollo de múltiples patologías como, entre otras:

  • La cirrosis hepática
  • Pancreatitis
  • Osteoporosis
  • Hipertensión arterial
  • Insuficiencia cardíaca,
  • Ictus
  • Demencia
  • Neoplasias”. 

“Por ejemplo, el 12% de todos los cánceres tienen relación directa con el consumo de alcohol. Si además existe consumo de tabaco, el riesgo de desarrollar neoplasias se multiplica entre 10 y 100 veces”, indica. 

El consumo excesivo de alcohol se relaciona con más de 200 enfermedades. FREEPIK


El trastorno por uso de sustancias es un “problema con predominio del sexo masculino en una proporción de entre 3-4 hombres por cada mujer”.

Esta prevalencia puede estar mediatizada por “el mayor estigma en el caso de las mujeres”, que les hace que les resulte “más difícil consultar por este motivo”, explica el doctor Daniel Fuster Martí, miembro de la Unidad de Adicciones del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Barcelona. 

¿Cuál es el perfil de las personas con adicción al alcohol?

Cuando las unidades de desintoxicación abrieron, el perfil era el de un hombre joven (de menos de 35 años) con trastorno por uso de opiáceos.

El perfil ha ido cambiando hacia personas cada vez mayores, con una edad mediana de 50 años, una disminución de la prevalencia de los problemas derivados del consumo de drogas endovenosas (hepatitis víricas, VIH/SIDA y endocarditis infecciosas) y un papel más relevante del alcohol, asociado o no al uso de cocaína u otras sustancias. 

En este sentido, en los pacientes visitados es mayor la prevalencia de problemas hepáticos asociados al uso de alcohol, de problemas de salud cardiovascular, y un papel creciente de comorbilidad más típica de personas de mayor edad (deterioro cognitivo, cáncer, etc..).

Según recuerda el doctor Miguel Marcos, coordinador del Grupo de Alcohol y Alcoholismo de la SEMI, “ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro y dado que el alcohol provoca efectos negativos en muchos órganos, la Medicina Interna es una especialidad muy relevante para el abordaje de las consecuencias negativas de esta sustancia”. 

En este sentido, recalca que: “El único consejo que se puede dar a la población por motivos de salud es el de no consumir alcohol, en el caso de las personas que no se hayan iniciado en su consumo. Y beber lo menos posible, o no beber, en el caso de las que ya consumen alcohol”.

Sólo aquí se podría incluir la ingesta de una cañita de vez en cuando, y aunque podrá contar con la comprensión de los doctores, nunca tendrá su bendición.

En España, partiendo de las cifras disponibles de 2020, existían 44 unidades de desintoxicación hospitalaria.

El doctor Fuster, explica que “la desintoxicación es el proceso supervisado médicamente en el que el paciente deja de consumir la sustancia que le produce el trastorno por uso (ya sea el alcohol, la cocaína, el cánnabis, opiáceos u otros)”. 

Durante este proceso, los especialistas tratan de mitigar “los posibles problemas que puedan suceder durante el síndrome de abstinencia, se puede aprovechar para evaluar la presencia de comorbilidad médica y se puede inducir a tratamiento (ya sea farmacológico o no farmacológico) para prevenir la recaída en el consumo”.

Las principales razones por las que un paciente tiene que ingresar en una unidad hospitalaria serían:

  • “La presencia de comorbilidad médica grave que desaconseje la desintoxicación ambulatoria
  • El fracaso de la desintoxicación ambulatoria previa
  • El riesgo o historia previa de síndrome de abstinencia grave
  • El embarazo
  • La necesidad de estudio de enfermedades médicas asociadas
  • El poli-consumo de sustancias”.  

En cuanto la atención de forma aguda a los pacientes con trastorno por uso de alcohol u otras drogas que ingresan por alguna complicación médica del consumo, cabe señalar que los motivos de ingreso más frecuentes serían “las intoxicaciones o sobredosis, la abstinencia aguda y las complicaciones asociadas al consumo como la infección de partes blandas, la encefalopatía de Wernicke, la hepatitis aguda alcohólica, entre otras”. 

Ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro, aseguran los internistas. FREEPIK


Los especialistas en medicina interna ponen el foco en un fenómeno que encuentran de forma habitual en sus consultas, y es el consumo de alcohol en personas de edad avanzada.

Un asunto que habitualmente es minimizado tanto por el propio paciente como por los médicos, y que conlleva graves consecuencias. 

Y es que, la población de más de 80 años no suele aparecer en los estudios que analizan el consumo de alcohol y el desarrollo de enfermedades, por lo que su posible relación con complicaciones en esta franja de edad es desconocida. 

“Algunos trabajos sugieren que entre un 30 y un 50% de la población mayor de 80 años consume alcohol de forma habitual, pero los datos de los que disponemos son escasos y de poca calidad”, indica el doctor Ignacio Novo Veleiro, internista miembro de SEMI.

Y no es un tema menor si tenemos en cuenta que las personas por encima de 80 años suponen más de un 4% de la población española.

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Y, además, en la mayoría de los casos se trata de personas con varias enfermedades crónicas, múltiples tratamientos farmacológicos y que consumen un porcentaje alto de los recursos sanitarios del país. 

Se sabe que el consumo de alcohol puede provocar interacciones con múltiples fármacos, así como aumento del riesgo de caídas, desencadenar arritmias cardíacas o aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares o hemorrágicos, complicaciones todas ellas frecuentes en personas de más de 80 años.