Tos, estornudos, congestión, mocos… Durante estos días de invierno son síntomas muy habituales, sobre todo entre los más pequeños. Y como hace frío, nieva, llueve, y los cambios de temperatura son continuos tendemos a pensar de que se trata de un resfriado o una infección de las vías respiratorias superiores. Pero ¿y si no fuera eso lo que les pasa? 

Los especialistas de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica recuerdan que durante estos meses del año hay algunas especies vegetales que están realizando la polinización, como los cipreses y las arizónicas.

El polen de estas plantas puede producir unos síntomas tan similares a los que producen a causa de un simple catarro que podemos confundir ambas patologías.

Así que conocer qué les diferencia puede ayudarnos a recurrir a la medicación correcta y quitarnos de encima el malestar. 

La SEICAP señala que hay una serie de síntomas que son comunes a un resfriado y a una rinitis alérgica: 

  • Estornudos.
  • Mucosidad transparente. 
  • Picor de nariz.
  • Congestión nasal
  • También el paciente puede tener tos seca y dolor de garganta, aunque estas molestias “son frecuentes en el resfriado, pero en la alergia se dan de forma ocasional”, señalan los especialistas. 

En cualquier caso, la gran similitud entre los síntomas de las dos enfermedades hace que, en muchas ocasiones, sea muy complicado diferenciarlas.


En invierno algunas especies vegetales están polinizando, como los cipreses y las arizónicas. Drazen_zigic. FREEPIK


Por ello, desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica ofrecen algunas claves para poder diferenciar la rinitis alérgica de un resfriado.

  • Una de las mejores maneras para hacerlo es observar el picor de la nariz. Si tenemos un constipado ésta molestia será leve, mientras que si sufrimos rinitis alérgica, el picor es más intenso y muy desagradable. 
  • Otro aspecto a tener en cuenta es el tiempo de duración de los síntomas.

Los especialistas en alergias explican que en la alergia “los síntomas son más persistentes, al menos 4 días de la semana por al menos 4 semanas seguidas”. En cambio, “un catarro común no suele durar más de 15 días”, y podemos tener dos o tres resfriados al año, no más. 

Si pasado un mes, el paciente sigue con picor nasal, congestión o tos, lo más probable es que estemos ante una rinitis alérgica. 

  • “Los casos moderados (de alergia) pueden tener además de los síntomas nasales, síntoma en los bronquios y tener síntomas compatibles con asma, por lo que es muy importante tratar de controlar la rinitis alérgica lo más pronto posible para evitar la complicación con asma”, advierten los alergólogos. 
  • Tener en cuenta la edad del niño. Según los datos que maneja la SEICAP, “los catarros son más comunes en los niños menores de 5 años, en cambio la rinitis alérgica afecta al 9% de los niños menores de 5 años y al 25% de los niños entre 13 y 15 años”. 

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Y es que cuanto más mayores se hacen, más desarrollado está su sistema inmune con lo que es más probable que los síntomas se deban a una alergia y no a un catarro. 

  • Por último, destacar un par de síntomas que nos pueden dar muchas pistas. Si hay dolor muscular y algo de fiebre, décimas, estamos con toda seguridad ante un catarro, porque la alergia no produce esos síntomas.