Es una realidad. Acudir al urólogo es un tabú entre los hombres. Pero el cuidado de la salud prostática, por más que lo rehúyan, es indispensable para gozar de una buena salud en general. 

Y es que, según los datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG),:

  • Las patologías relacionadas con esta glándula del aparato reproductor masculino son las más frecuentes en hombres mayores de 50 años.
  • El gran problema es que solo la mitad se somete a revisiones anuales. 

El 22% de los cánceres que se diagnostican entre los hombres en España son de próstata. De hecho, de acuerdo a la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), durante el último año se confirmaron más de 30.000 tumores en la próstata. 

La realidad de los varones a partir de cierta edad es que su vida se verá afectada principalmente por patologías derivadas de la próstata. Y si bien es cierto que el cáncer de próstata puede ser la mayor preocupación, no es la más van a notar.

El crecimiento prostático benigno es la más frecuente y la principal causa de la afectación de la calidad de vida a partir de la edad madura.

Esta patología se manifiesta con estas incómodas realidades:

  • Orinar con mayor frecuencia.
  • Sensación de urgencia.
  • Infección de orina.
  • Despertarse durante la noche para orinar: ¡hasta en seis ocasiones!

Hospital Clínico interviene con éxito a más de un centenar de pacientes complejos de urología a través de Cirugía Robótica JUNTA


El doctor José Manuel Ulloa, del Grupo Policlínica, señala a ‘Guías de Salud’ que, aunque por suerte cada vez hay menos reticencia a ir al especialista del aparato urinario:

  • “Acudir al urólogo con la regularidad es parte de un proceso de normalización en el que los hombres tenemos que ser conscientes de la necesidad de cuidarnos y responsabilizarnos por nuestra salud”. 

Porque no ocurre lo mismo con las mujeres, que están mucho más acostumbradas a acudir anualmente al ginecólogo porque lo hacen desde jóvenes.

Aunque tampoco es tan ejemplar, porque si bien es cierto que la mayoría de ellas va al menos una vez al año, existe un 30% que no se realiza una revisión ginecológica anual.

No acudir a tiempo al urólogo, en los casos más serios, produce que retrasemos un diagnóstico que puede poner en peligro la vida, como en el caso del cáncer

La realidad es que evitar la consulta solo plantea dos alternativas:

  • “O bien esos hombres están conviviendo con una sintomatología que afecta a su calidad de vida y que, en realidad, se podría solucionar.
  • O bien, en los casos más serios, que retrasemos un diagnóstico que puede poner en peligro la vida, como en el caso del cáncer”.

Y, en cuanto a la pregunta de cada cuánto tiempo se debe acudir al urólogo, el especialista explica que:

  • Los hombres deberíamos empezar las revisiones anuales a partir de los 50 años.
  • Y a partir de los 45, en caso de tener antecedentes familiares de primer grado, padre o hermano, con diagnósticos tempranos de cáncer de próstata. 

Pues es verdad. Los hombres no son los únicos que deben acudir al urólogo.

Las mujeres también representan un volumen importante de la práctica clínica, principalmente con el estudio y manejo de las incontinencias de orina

  • Una patología que afecta a más de 6 millones de personas en nuestro país y que si bien no pone en peligro nuestra integridad, sí que deteriora significativamente nuestra calidad de vida.

También se encargan de las infecciones de repetición.

  • Se considera que una infección de orina es recurrente cuando se han sufrido tres o más en un año, o dos en los últimos seis meses.

Tampoco hay que olvidar el cáncer de riñón ni del de vejiga.

Y por supeuesto, de los “temidos” cólicos renales:

  • Se producen como consecuencia de la obstrucción de las vías urinarias por cálculos o piedras, y provocan un dolor muy agudo en la zona lumbar, en la zona genital y, sobre todo, quemazón al orinar.

En los peores de los casos, la sintomatología está acompañada por ansiedad, taquicardia, sudor frío, náuseas o vómitos o infección de orina.

El láser, junto al Robot Da Vinci, son dos de los principales avances que presenta la cirugía urológica en los últimos tiempos.

  • El doctor Ulloa indica que “es un paso de calidad importante en los avances comparable al que ya nos dio la laparoscopia principalmente en cirugía oncológica. Es una técnica mínimamente invasiva en la que se utiliza una pequeña cámara para ver dentro del abdomen y que aporta mejor visión y mayor precisión”.
  • “El láser Holmium, por su parte, nos permite un abordaje con seguridad de patologías como las famosas piedras y los crecimientos prostáticos benignos, pero que afectan mucho a la calidad de vida de los pacientes afectados”.

Casi todas las operaciones urológicas se pueden realizar mediante las técnicas menos invasivas que permiten ambas tecnologías.

Sin embargo, el Robot Da Vinci tiene tres grandes beneficiarios.

  1. En primer lugar, en los pacientes oncológicos con tumores de próstata.
  2. Después, en aquellos afectados con cánceres renales “donde además de los resultados oncológicos nos permite, en los casos adecuados, quitar solo el tumor en lugar de la totalidad del riñón, como se hacía tradicionalmente”.
  3. Y, por último, con tumores de vejiga avanzados, que requieren la extracción de la vejiga y la formación en el quirófano de una nueva vejiga para drenar la orina.

“Y todo ello sin necesidad de grandes incisiones”.

  • “En el caso del Robot Da Vinci observamos los principales beneficios a la hora de abordar el cáncer de próstata, al facilitar la preservación del esfínter urinario y las bandeletas neurovasculares, lo cual conlleva una recuperación temprana de la continencia y preservación de la función eréctil”.

En cambio, el Láser de Holmium permite imitar la cirugía desobstructiva clásica  para el crecimiento prostático pero, gracias a su potencia de coagulación, disminuye las complicaciones de sangrado, los días de ingreso y los días en los que el paciente tradicionalmente tenía que portar una sonda vesical.

Las complicaciones urológicas tras la cirugía podían disminuir en gran medida la calidad de vida de los pacientes:

  • La incontinencia o la disfunción eréctil, por ejemplo, subraya el especialista, les suponía un nuevo problema, aunque hubiéramos resuelto otro de mayor gravedad.
  • Y estas complicaciones pueden derivar en malestar, ansiedad e, incluso, depresión. 

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“Por suerte, estas técnicas menos invasivas pueden prevenir estas complicaciones indeseables, con lo que ganamos en bienestar y preservamos la calidad de vida de los pacientes. Además, vemos que enfrentan sus cirugías con mayor tranquilidad y seguridad, al saber que cuentan con la tecnología más puntera y con la que pueden lograr los mejores resultados”.

Pese a que el futuro es impredecible, “no tardaremos en ver la inteligencia artificial incorporarse no solo en este, sino en todos los aspectos del ámbito médico”.