Es un debate permanente en muchas familias. La discusión entre eres un vago si no te quieres duchar al levantarte por la mañana, o eres un guarro si no te duchas al llegar a casa del trabajo.

La pelea entre me acuesto limpio entre mis sábanas limpias y al lado de mi pareja limpia, o me visto limpio por la mañana, sin rastro de los supuestos sudores o hedores de la noche.

Los argumentos son siempre los mismos:

  • La ducha nocturna elimina las huellas de un día intenso, rodeado de gente con diferentes grados de higiene, en ambientes apretados, en contacto con el humo de los coches, las aglomeraciones del transporte público…
  • La ducha matinal permite eliminar todas las huellas de la transpiración de la noche.

Y la primera conclusión es que en esta pugna no hay decisión salomónica posible, porque los profesionales sanitarios dejan muy claro que no es bueno ni saludable darse más de una ducha al día.

Puestos al habla con un médico y un dermatólogo, parece que ellos no tienen tantas dudas y nos ayudan a definir la mejor opción. Porque los dos coinciden en afirmar que lo ideal sería ir a la ducha (o a la bañera) por la noche.

La razón es simple: ducharse al llegar a casa ayuda a librar la piel de las bacterias que se acumulan allí durante el día y que pueden afectar el equilibrio de la microbiota cutánea.

Recordemos que esta microbiota es una especie de “muralla” construida por microorganismos que protegen contra amenazas externas y que está formada por “bacterias buenas”, también llamadas “simbióticas” (porque viven en simbiosis con nuestro organismo).

Pero durante el día también se va sumando a es “muralla” toda una población potencialmente patógena que vamos recogiendo en todo lo que tocamos, en todos los roces que nos damos, y que puede causar enfermedades.


Ducharse al llegar a casa ayuda a librar la piel de las bacterias que se acumulan allí durante el día y que pueden afectar el equilibrio de la microbiota cutánea Anna Bizon


Además, es especialmente durante la noche cuando nuestro cuerpo sufre la llamada proliferación celular, que es algo así como la renovación de la piel, y los contaminantes acumulados durante el día son perjudiciales para este proceso, por lo que es mejor eliminarlos.

Es fácil entender que si dejamos las bacterias malas en la piel durante toda la noche, sin ponerles barrera alguna, lo que hacemos es permitir que se reproduzcan, con el riesgo de que acaben imponiéndose a las buenas.

Y si eso ocurre, la microbiota cutánea puede ir disminuyendo la capacidad de protegernos y de servir de barrera.

Nuestros especialistas dicen que en condiciones normales, nuestro cuerpo suda por la noche mucho menos de lo que pensamos.

Es verdad que todos hemos experimentado noches en las que nos despertamos empapados en sudor. Por fiebre, por calor, por haber bebido alcohol de más… Y al final nos creemos que es siempre así.

Pero no es algo real.

¿Y entonces? ¿Pretenden que nos vistamos tal y como nos despertamos? ¿Qué hacemos con el sudor y la limpieza que el cuerpo realiza cuando nos dormimos y parece que nos levantamos con ella pegada?

Pues insisten en que no es para tanto y añaden que

  • “Aunque sudes, no hay nada problemático en cuanto a higiene se refiere. En el peor de los casos, todo lo que tenemos en la piel tiene sus raíces en nuestro propio cuerpo”.

Así que ellos son más partidarios de lo que hacían nuestros abuelos, es decir, limpiarse por “parroquias”.

O lo que ellos llaman “un baño para gatos” que se reduce a limpiarnos las manos, la cara, los pliegues del cuerpo y los orificios.

La razón es que siempre será mejor evitar una segunda ducha, porque dañará la piel.

  • “Al no darle a la microbiota el respiro necesario para reconstituirse, se desestabiliza y ya no protege contra las agresiones externas”.

  • Para nuestra piel es mejor el agua tibia que el agua caliente.
  • Si es posible, antes de salir de la ducha abrir el grifo de agua fría y aguantar todo lo que podamos bajo el chorro. Porque el frío ralentiza el metabolismo de las bacterias.
  • Para jabones, geles, champús, lo recomendable es elegir productos con pH neutro para no dañar la microbiota cutánea.
  • Y aunque suene a repetición, no es bueno tomar más de una ducha al día.