Un simple granito, una rozadura, una picadura puede complicarse, infectarse, y aparecer una lesión un poco más grave: el impétigo

Como explica la doctora Raquel Fernández, pediatra del Hospital Quirónsalud Bizkaia, el impétigo es:

  • Una infección en la piel, producida por bacterias que suele asociarse a alguna lesión cutánea previa (rozadura, picadura, grano, herida, traumatismo…)”. 

En estos casos “la barrera de protección natural de la piel se ha interrumpido y las bacterias pueden entrar por allí” explica la especialista.

Los microorganismos que más habitualmente provocan esta lesión son el estreptococo del grupo A y estafilococo aureus.

Convivimos con estas bacterias de forma habitual, el problema es que al perder la protección de la piel son capaces de infectarnos


Limpiar las heridas y desinfectarlas reduce el riesgo del impétigo. Parinya Agsararattananont. Adobe Stock.


Este tipo de infecciones puede afectar a cualquiera, aunque son los niños los principales pacientes, sobre todo durante los meses de verano y el inicio del otoño, ya que la humedad y las altas temperaturas favorecen su aparición. 

Como explica la pediatra, las lesiones que provoca el impétigo pueden surgir “en cualquier parte de la piel, con frecuencia alrededor de la nariz o la boca y en los brazos y piernas“. 

Al inicio de la infección el niño solo va a tener algo parecido a un granito, una herida o una ampolla pequeña. Pero con el paso de los días estas lesiones,

  • se hacen más grandes y toman el aspecto costroso o de herida húmeda con una costra amarillenta“.

Es precisamente el color miel de la lesión una de sus principales características.


El color miel de la lesión una de las principales características del impétigo James Heilman, MD.


Hay que tener en cuenta, además, que el impétigo es muy contagioso, por lo que es frecuente que se “extienda a varias zonas del cuerpo en poco tiempo“, puntualizan desde el servicio de pediatría vizcaíno.

Y es que con simplemente entrar en contacto directo con la lesión que produce se puede producir el contagio.

Así, en el caso de los niños rascarse, o tocarse las costras o las ampollas, puede arrastrar la infección a otras partes del cuerpo.

Aunque no es una lesión grave, si es importante acudir pronto a un especialista para evitar que la infección se extienda. El diagnóstico es muy sencillo, solo con verlo el pediatra reconocerá el impétigo. 

  • No suelen hacer falta pruebas o análisis ya que el aspecto de las lesiones es muy típico y se diagnostica simplemente viéndolo. En caso de duda puede tomarse una muestra para cultivo”, explica la doctora Fernández.

¿Y cómo se trata? Pues al ser una infección bacteriana, se combate con antibióticos. Dependiendo de la gravedad y extensión de la infección,

  • se puede valorar si se da en crema (antibiótico tópico) o bien de forma oral (jarabe, pastillas o sobres), también puede darse una combinación de ambas opciones” señala la pediatra.

Aunque se trate de una cuestión que no reviste gravedad es importante prevenirla. Y la mejor manera de hacerlo es una buena higiene.

Lavarse bien las manos es esencial para evitar cualquier infección. En el caso del impétigo, además, es importante que si el niño se hace una herida o una rozadura, se procure limpiar y desinfectar bien estas lesiones

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Además, los especialistas del servicio de pediatría del Hospital Quirónsalud Bizkaia señalan otras formas de prevenir el contagio y la repetición de la infección:

  • Seguir a rajatabla el tratamiento antibiótico pautado en caso de infección. 
  • Extremar las medidas de higiene ya explicadas.
  • Evitar el contacto directo de las lesiones con otras partes del cuerpo y con otras personas.