El Instituto Médico de Oncología Avanzada (INMOA) y el Instituto de Radiocirugía Avanzada (IRCA) se convierten en los primeros centros en ofrecer, gracias a sus innovadoras tecnologías, un tratamiento estándar basado en la combinación de la radioterapia con ZAP-X y la hipertermia-electro modulada (oncothermia) al paciente oncológico con recidivas de tumores en cabeza y cuello. 

En los tumores de cabeza y cuello (faringe, laringe, lengua, nasofaringe, amígdala, cavum…) es frecuente que, en caso de tener una recidiva (el tumor que vuelve a aparecer), sea de manera localizada: donde estaba en la zona original y/o en las zonas cercanas. El tratamiento ideal en muchos de estos casos sería la radioterapia, pero como muchos pacientes han recibido ya radioterapia previamente, no pueden volver a ser tratados con altas dosis de radiación pues tendrían efectos secundarios intolerables, por lo que esta suele desestimarse en la mayoría de las ocasiones.

La hipertermia electromodulada de INMOA aumenta la oxigenación intratumoral, y esto a su vez, aumenta la eficacia de la radioterapia sin aumentar sus efectos secundarios. La innovadora tecnología del ZAP- X de IRCA ofrece a los pacientes grandes beneficios en su tratamiento como una alta precisión, lo cual facilita que se disminuyan los posibles efectos secundarios.

Si combinamos ambas tecnologías, unimos una radioterapia más eficaz con dosis menos elevadas y altamente precisa, lo cual aumenta las posibilidades de control tumoral a la vez que preserva la calidad de vida de los pacientes. La hipertermia en combinación con radioterapia en tumores de cabeza y cuello cuenta con evidencias totalmente demostradas (tipo I) tanto en Europa como en España y así consta en la propia información que transmite la SEOR (Sociedad Española de Oncología Radioterápica) en su página web, en la sección de hipertermia.


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Las ventajas de ambos tratamientos juntos permiten mejorar el control tumoral. De hecho, incluso podrían evitar procedimientos tan invasivos y con tantas secuelas como puede ser una laringectomía. Esta intervención consiste en quitar al paciente la laringe y realizar un orificio en la zona traqueal para que pueda respirar o tratar de aprender a hablar; resulta muy complicado debido a la pérdida de las cuerdas vocales. Asimismo, se presentan dificultades en lo referente a la alimentación.

La estrecha colaboración entre IRCA e INMOA para este tipo de tratamientos permite no solo mejorar el control tumoral y reducir las necesidades de cirugías como la indicada previamente (laringectomía), sino también optimizar los tiempos de estas terapias; un aspecto muy importante para conseguir los mejores resultados y calidad de vida para el paciente.

El uso de estas dos tecnologías ofrece al paciente un tratamiento potencialmente más eficaz y mucho menos invasivo que otras opciones, lo que le permitirá disfrutar de una mayor calidad de vida durante el transcurso de la enfermedad y una mayor posibilidad de curación.

La tecnología del ZAP – X está diseñada específicamente para tumores de la zona cráneo-cervical, ofreciendo una gran precisión a la hora de la radiación de la zona de una forma no invasiva para el paciente. Además, al no trabajar con fuentes de cobalto no precisa de una sala bunkerizada, por lo que la experiencia del paciente será mucho más tranquila y confortable, ya que el tratamiento se realiza en una sala que cuenta con grandes ventanales que facilitan la experiencia más agradable del paciente comparado con los tradicionales búnkeres de radioterapia.

La radioterapia produce muchas veces un daño subletal a las células malignas (estas pueden repararse). Es el oxígeno el que consigue que este daño muchas veces se fije al ADN y se convierte en letal para las células cancerígenas. Los tumores se caracterizan por ser muy pobres en oxígeno, entre otras cosas, porque tienen vasos sanguíneos muy finos y de mala calidad. Esto es especialmente importante en casos donde ha habido una radioterapia previa que también puede deteriorar los vasos sanguíneos. Mediante la hipertermia que realizan en INMOA, se produce una vasodilatación intratumoral, que aumenta la oxigenación y cómo ello la radiosensibilidad (la eficacia de la radioterapia). Es por esto que dosis más bajas de radiación, como las que a veces es preciso dar en el caso de una reirradiación para evitar efectos secundarios intolerables, son igualmente muy eficaces cuando se combinan con hipertermia. Gracias a esta combinación de una radioterapia de alta precisión con el ZAP-X y la hipertermia electromodulada que realizan en INMOA, se pueden conseguir buenos resultados de control tumoral, con dosis de radioterapia seguras para el paciente y que no afecten de manera muy significativa a su calidad de vida.

Como comentábamos previamente, la radioterapia combinada con hipertermia en tumores de cabeza y cuello cuenta con evidencias totalmente demostradas (tipo I). De hecho, en España ya se puede hablar del primer caso de éxito.

Se trata de una paciente de 51 años que en 2020 fue diagnosticada de un cáncer de mama derecha. Tras varios años arrastrando dolor de cabeza constante, finalmente se le diagnosticó una metástasis bastante grande en la zona cerebral que se manifestaba con cefaleas focalizadas en la región frontal y también mareos.

A día de hoy cuenta con 3 sesiones de radioterapia y 5 de hipertermia, y en apenas 6/8 semanas, ya ha habido una respuesta positiva, donde el tumor apenas aparece. Además, y una de las cosas más importantes, es que la paciente no ha tenido ningún efecto secundario.

Este caso demuestra que la combinación que se está llevando a cabo en IRCA e INMOA, de radiocirugía con hipertermia potencia las posibilidades de respuesta de los pacientes ya que, al aumentar la oxigenación dentro del tumor, aumenta también la respuesta de la radioterapia.

Esta alianza de ambos centros viene de la mano de la oncóloga Elisabeth Arrojo de INMOA y los especialistas Kita Sallabanda, neurocirujano y Morena Sallabanda, oncóloga, de IRCA, todos ellos referentes internacionales del ámbito sanitario.


Kita Sallabanda, neurocirujano de IRCA y Elisabeth Arrojo, oncóloga de INMOA CUCO_CUERVO