La microbiota es ese conjunto de microorganismos que todos tenemos en el cuerpo, también en la boca, en la piel, en el tracto genial… 

Y, de un tiempo a esta parte, la microbiota intestinal ha cobrado un especial protagonismo porque puede estar detrás de problemas de salud tan comunes como los dolores de cabeza, hinchazón de la barriga después de comer, alergias o dermatitis atópica.

Sari Arponen, Doctora en Ciencias Biomédicas por la Universidad Complutense de Madrid, especialista en Medicina Interna, y amiga de la microbiota, acaba de publicar su último libro El mundo secreto de la microbiota’ (Editorial Timun Mas) con ilustraciones de Lirios Bou. 

Una superguía que explica la importancia de estos microorganismos a los más pequeños (y no tan pequeños) y cómo juegan papel imprescindible para crecer sanos y fuertes.

La doctora, que es cofundadora de Slow Medicine Institute, señala a ‘Guías de Salud’ que la microbiota “nos ayuda a hacer la digestión, pero también nos protege frente a patógenos que pueden ser responsables de muchas infecciones”.


La doctora Sari Arponen es especialista en microbiota y ha publicado numerosos libros sobre esta materia Cedida


Y es que, aunque todavía es una gran desconocida, la microbiota ha centrado numerosas investigaciones científicas que han dado como resultado que es fundamental para que “nuestro cuerpo funcione bien”. 

Estos microorganismos no solo están en el intestino, cuyas funciones son ayudarnos a hacer la digestión, fabricar vitaminas y otras sustancias imprescindibles para nuestra salud. Sin olvidarnos del eje intestino-cerebro: “los problemas de salud mental también dependen de una microbiota equilibrada y sana”.

  • “Hasta qué punto son importantes que, por ejemplo, los problemas de salud oral, como la caries y la enfermedad periodontal, están directamente relacionados con problemas de la microbiota oral”.

Para la microbiota es básico cumplir con una serie de factores, como resalta la especialista a este diario.

“Todo lo que hacemos y comemos repercute directamente sobre nuestra microbiota”, incide.

“Es importante comer comida real, evitar los alimentos ultraprocesados, realizar ejercicio físico, desconectar de los dispositivos tecnológico, pasar más tiempo con nuestra familia y amigos, y estar en contacto con la naturaleza”.


Ilustración de la microbiota intestinal DataBase Center for Life Science (DBCLS)


Así, hay un determinado estilo de vida que “daña” una microbiota saludable. Consumo habitual de ultraprocesados, grasas trans, azúcar y aditivos. Y otros factores que, en cambio, no están en nuestra mano: presencia de sustancias tóxicas en el medio ambiente y la contaminación atmosférica. 

  • “Hay que poner de nuestra parte para hacer todo lo demás muy bien para contrarrestar la otra parte negativa”, indica.

La falta de sueño y el estrés altera el equilibrio de la microbiota intestinal. Se produce un cambio que ya se ha demostrado que se vincula con ciertos trastornos metabólicos, tales como la obesidad (que ha sido definida como la epidemia del siglo XXI) y la diabetes mellitus tipo 2, que afecta a más de cinco millones de españoles.

La frecuencia con la que se debería ir al baño y el número de deposiciones es uno de los temas más controvertidos y en el que muy pocos especialistas se han puesto de acuerdo. 

La Fundación Española de Aparato Digestiva (FEAD) aclaran que no es necesario evocar diariamente, ya que el límite de lo que se consideraría normal es “evacuar una vez cada tres días”.

Y, por eso, la doctora Arponen subraya que es importante ir al baño con “cierta regularidad”, puesto que también influye en la microbiota intestinal. 

  • “A veces, la gente tiene problemas para ir al baño porque no se toma el tiempo suficiente, y es verdad que fuera de casa suele ser más complicado. Pero es importante advertir que cuando hay estreñimiento o diarrea es una señal inequívoca de que hay un problema”.

La mejor postura para evacuar Freepik


Así, recomienda evitar llevar el móvil en este momento tan íntimo y, sobre todo, en la medida de lo posible, poner en práctica le mejor postura para una correcta defecación “aunque los inodoros no estén diseñados para llevarla a cabo”.

La higiene postural es vital para evitar este tipo de problemas. Se debe existir una flexión de caderas superior a 90º. Lo que se traduce en que las rodillas deben estar más elevadas que las caderas (podemos ayudarnos de un pequeño banco).

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La musculatura encargada de la continencia fecal no realiza tanto esfuerzo y se puede evacuar de una forma más rápida y efectiva. 

Y sobre a quién recurrir en caso de sospecha de problemas en la microbiota, “lo ideal sería consultar con el médico de familia o internista”, aunque reconoce que “todavía no hay mucha formación específica en esta materia”.