La adolescencia es una de las épocas más complicadas en el desarrollo personal. Y una de las proclives para desarrollar problemas de salud mental. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de la mitad de los trastornos se manifiestan antes de los 14 años y casi un 70% antes de los 18. Actuar a tiempo puede ayudar a redirigir la situación y evitar que la situación se cronifique con consecuencias aún mayores. 

Ita, una red de centros especializados en el tratamiento integral de problemas de salud mental en España,  trabaja desde hace años con jóvenes con trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de la conducta, de personalidad o adicciones, entre otras. Hablamos con Paula, una paciente malagueña que ha sufrido anorexia nerviosa.


Expertos de Ita apuntan que existen diferentes conductas que podrían ser los primeros síntomas de un trastorno de la conducta.


“La gente hablaba sobre mi cuerpo. Me decían que estaba demasiado gorda o demasiado delgada en un mismo día. No tenía sentido. Me invalidaban por mi físico”. Habla Paula, una joven malagueña de 20 años que pasó por una anorexia nerviosa durante la adolescencia. Los primeros síntomas comenzaron con un sobreexceso de deporte y el seguimiento de diferentes dietas restrictivas. La situación se volvió insostenible entre los 16 y los 17 años. “Ya no podía hacer mi vida y me costaba relacionarme con mi entorno. La enfermedad dominaba mi vida”, asegura.

Paula cumple con el perfil mayoritario de los casos de trastorno de la conducta alimentaria: mujer y adolescente. Según la Fundación FITA, en España hay 400.000 personas que padecen algún tipo de TCA, siendo la mayoría adolescentes. Y, en 9 de cada 10 casos, la persona afectada es una mujer, explican desde la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB). La presión estética y las redes sociales, entre otras causas, juegan un papel muy importante en el desarrollo de los TCA.

Y el caso de esta joven malagueña es un ejemplo. “Las redes sociales hacen mucho daño. Ves un cuerpo perfecto que, en realidad, está editado, con una postura ensayada ante la cámara que resalta lo bueno y esconde lo que la sociedad puede criticar. Hay alguien detrás de un perfil que muestra una vida perfecta, que te dice que sin ese cuerpo serás infeliz y que motiva al resto a seguirle. Ahora todo eso me parece irreal y enfermizo”, explica Paula.

Su situación llegó a un punto extremo. “Me sentía atrapada. Tenía miedo y estaba débil tanto física como mentalmente. Me agobiaba la vida. Odiaba todo lo que me rodeaba, incluso a mi familia. Mi vida se basaba en castigarme por lo que comía o por el deporte que hacía. Era lo único que me dejaba hacer la enfermedad”, lamenta. Paula quería salir de la situación, pero no fue capaz de pedir ayuda porque no consideraba que había alcanzado su meta. “Nunca lo alcanzas y siempre quieres más. Mi madre lo hizo por mí y lo acepté porque no podía más”, explica la joven, que fue tratada en Ita ABB Málaga.   

Los TCA son un trastorno de salud mental que pueden acarrear graves consecuencias en la salud física y mental de quien los padece. En los más comunes, como son el caso de la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón, hay una obsesión común por el peso corporal, la imagen y la dieta. Aunque existen otros como la vigorexia, la adicción a la comida o, incluso, la obesidad.

Aunque pueden aparecer a cualquier edad, este tipo de trastornos suelen aparecer más frecuentemente durante la adolescencia. Según un estudio de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, el 70 % de los adolescentes no se siente bien con su cuerpo. “Pueden aparecer a cualquier edad, pero hay mayor riesgo durante la adolescencia. La mayor incidencia se concentra entre los 12 y los 18 años, aunque, cada vez más, estamos detectando casos más precoces”, explica Laura Casals, psicóloga de Ita Avenir.

La experta de Ita apunta que existen diferentes conductas que podrían ser los primeros síntomas de un trastorno de la conducta alimentaria:

  1. Cambios del estado de ánimo
  2. Cambios en los hábitos alimentarios
  3. Cambios bruscos de peso
  4. Autocrítica hacia el propio cuerpo
  5. Un descenso del rendimiento académico o laboral
  6. Falta de comunicación

Según la Fundación FITA, en España hay 400.000 personas que padecen algún tipo de TCA.


Ita trabaja los casos de TCA de forma multidisciplinar con profesionales de distintos ámbitos. Los trastornos de la conducta alimentaria tienen afectación psicológica con consecuencias físicas, nutricionales, emocionales y sociales que necesitan un abordaje distinto a lo largo del proceso de recuperación del paciente. Por ese motivo, se trabaja para lograr la recuperación del peso, pero, también, el bienestar emocional y físico. Los tres ámbitos serían los siguientes:

  1. Área Psicológica – Psiquiátrica. En este ámbito se acompaña al paciente desde la intervención psicoterapéutica a nivel individual, familiar y grupal. Se realiza seguimiento psicopatológico, valorando el tratamiento psicofarmacológico, si fuera necesario.
  2. Área médica – dietética. Ita trabaja desde la intervención médica con el diagnóstico de comorbilidad somática o el tratamiento de patologías asociadas y, por otro lado, desde la vertiente dietética-nutricional. En este último caso se trabaja la elaboración de menús, o el estado nutricional del paciente, entre otras. Desde el área de enfermería también se trabaja con controles constantes, analíticas, supervisión de peso/talla o la preparación y administración de medicación.
  3. Área de rehabilitación psicosocial. Se trabaja con el paciente en todo aquello referente con la vuelta a la normalidad social.

Por ese motivo, se trabaja para lograr la recuperación del peso, pero, también, el bienestar emocional y físico.


Para lograrlo, la red asistencial especializada en el tratamiento integral de problemas de salud mental trabaja de forma personalizada cada caso con estrategias y recursos terapéuticos innovadores que tienen el objetivo de recuperar el rol social del paciente. Cuentan con una red asistencial formada por diferentes recursos en función de las necesidades de cada paciente: centros de hospitalización 24 horas para casos complejos, hospital de día y consultas externas para conciliar, de la mejor forma posible, el tratamiento con la vida diaria del paciente. Y, a través del programa de acompañamiento terapéutico se busca la mayor autonomía del paciente, evitar la cronificación del problema y la posible estigmatización posterior. 

El tratamiento fue duro, con recaídas y momentos malos. Pero en el centro especializado en el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria situado en Málaga, le ofrecieron todos los recursos que necesitaba ella y su familia. “Fue mi renacer. Mi psicóloga me ayudó mucho. Estuve vigilada y acompañada en todo momento, no solo por ella, por todo el equipo. Validaban mis sentimientos, algo que es muy importante para este tratamiento”, apunta.

A día de hoy, Paula asegura que vuelve a sentirse ella misma. “A día de hoy puedo decir que vivo feliz y tranquila. Me siento fuerte, confío en mí misma, me valoro y me respeto. Tengo ganas de vivir y de disfrutar todo. La vida al final tiene momentos malos para todo el mundo, pero la comprensión que me doy ahora es fundamental para poder llevarlos de la mejor forma”, explica.