Los aparatos de bronceado artificial, como las lámparas y las cabinas, entrañan graves riesgos para la salud.

El principal tipo de radiación ultravioleta al que nos exponemos cuando tomamos sesiones de bronceado artificial son los rayos UVA, tal y como señala la Asociación Española Contra el Cáncer.

Los expertos en dermatología alertan sobre los daños que las cabinas de rayos UVA pueden causar en nuestra piel. Desde el año 2002 en España está prohibido el uso de este tipo de cabinas para menores de 18 años, y países como Brasil o Australia han prohibido su uso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica, incluso, el uso de las cabinas de rayos UVA como un factor de riesgo causantes del cáncer. Lo recuerda el dermatólogo Eduardo Nagore: “Es equiparable lo que es el tabaco para el cáncer de pulmón”.

El uso de cabinas rayos UVA, dice el doctor, miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología, “no dan un moreno efímero, sino que proporcionan una sensación de color que no es real”.

Además, señala el dermatólogo Nagore, “los rayos UVA provocan una disminución de las defensas en la piel, producen daños en las células y el ADN,, aumentando el envejecimiento”. Por tanto, insiste, “realmente no tienen beneficios, sino que tienen riesgos”.

La exposición a la radiación ultravioleta de forma artificial incrementa el riesgo de padecer cáncer de piel, además de provocar envejecimiento, manchas, dilataciones vasculares y falta de hidratación cutánea. Además, puede provocar tanorexia, un trastorno psicológico caracterizado por la adicción obsesiva a estar moreno. 


Es importante aplicar crema solar antes de la exposición al sol Freepik


De acuerdo con la Asociación Española Contra el Cáncer, además de incrementar el riesgo de padecer cáncer de piel, estas son las otras consecuencias del uso de rayos UVA.

  • Fotosensibilización o alergia al sol. Es una reacción del sistema inmunitario que se puede presentar como urticaria solar, aparición de manchas rojas, erupciones como ampollas o fotoalergia (enrojecimiento o descamación).
  • Fotofobia. La sensibilidad a la luz puede provocar erupciones cutáneas, fiebre, fatiga, dolor en las articulaciones y otros síntomas en personas con otras patologías previas.
  • Cataratas. Es una patología visual en la que el cristalino natural del ojo se vuelve nubla. Así, las personas que sufren cataratas ven las cosas borrosas, confusas o con menos color.
  • Arrugas o manchas en la piel.
  • Conjuntivitis. Es una alteración que se manifiesta por un aumento de las secreciones y los ojos rojos.

A parte los riesgos que conllevan el uso de este tipo de aparatos para conseguir un bronceado artificial, los rayos UVA no producen vitamina D. «Es un mito falso», resalta el dermatólogo, quien también es Jefe Clínico del Servicio de Dermatología del Instituto Valenciano de Oncología (IVO).

  • “De acuerdo con los niveles que utilizamos para que le metabolismo de los huesos funcione de forma correcta, un porcentaje alto de la población -por nuestro estilo de vida- tiene deficiencia de vitamina D”.

El doctor Nagore, no obstante, desaconseja el uso de rayos UVA como remedio contra la falta de esta vitamina, producida en la piel del ser humano. “La solución adecuada son suplementos de vitamina D”, dice el dermatólogo. “Aunque otra opción es dedicar un pequeño tiempo a la semana para tomar el sol con precauciones”.

Sin embargo, los suplementos de vitamina D deben de estar controlados por el médico de cabecera o el pediatra, dependiendo de la edad, y son prescritos tras una analítica de sangre. “Lo que es probable es que uno necesite de forma periódica tomar ese suplemento para complementar el periodo de año en el que no recibes la síntesis de la vitamina por la radiación solar”.

  • Debe ser aplicado por profesionales formados y en máquinas que han pasado la inspección anual.
  • Dependiendo del tipo de piel, hay un número limitado de sesiones al año. Por ello, es importante que el profesional nos asesore.
  • No es apto para menores de 18 años, personas embarazadas, y no se aconseja en personas con nevus (lunares) o que tienden a tener pecas.
  • No es una protección contra la radiación solar y no sirve para preparar la piel antes de tomar el sol.

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Este tipo de dispositivos sólo deben utilizarse por prescripción médica en tratamientos contra algunas enfermedades cutáneas como la psoriasis, enfermedad de la piel que causa descamación con picor.

Es uno de los tratamientos contra la psoriasis, junto a las cremas y fármacos, como indica el Hospital Vall d’Hebron. Pueden ser rayos UVA o rayos UVB que se administran dos o tres veces a la semana durante los meses que prescriba el profesional.