El Mieloma Múltiple (MM) es un cáncer de la sangre complejo y heterogéneo que todos los 5 de septiembre conmemora en todo el mundo su Día internacional.

Aunque en España no hay análisis epidemiológicos, se estima que cada año son diagnosticados 3.000 nuevos casos de mieloma múltiple.

Una cifra lo convierte en el tercer cáncer de la sangre más frecuente, por detrás de:

  • Los linfomas, con 10.000 casos
  • Las leucemias, con 6.000.

El mieloma múltiple está causado por la proliferación maligna de las células plasmáticas, un tipo de glóbulos blancos cuya función es producir anticuerpos para luchar contra las infecciones.

Pero cuando estas células se reproducen sin control, ocupan el espacio reservado al resto de anticuerpos y les impiden realizar su labor de inmunización.

Esta enfermedad afecta fundamentalmente a personas mayores de 65 años y representa el 10% de todos los casos de cáncer de la sangre.



Desde la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) señalan algunos de los síntomas que puede alertar sobre la posible presencia de esta enfermedad:

  • Ahogo o dificultad en la respiración (disnea).
  • Cansancio y debilidad provocados por la anemia, que aparece debido a que la proliferación de células plasmáticas desplaza a las células normales (glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas).
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Dolor óseo y/o fracturas espontáneas, causados porque las células del mieloma liberan sustancias que dañan los huesos produciendo osteoporosis.

Además, desde la SEHH añaden que el mieloma múltiple puede provocar también:

  • Daño renal ocasionado por el anticuerpo anormal que produce
  • Infecciones, ya que el mieloma impide producir los anticuerpos normales para combatirlas.

Para diagnosticar esta enfermedad, las pruebas más habituales que realizan los especialistas son:

  • Estudios de sangre y orina.
  • Aspirado de médula ósea.
  • En el caso de que el paciente registre problemas óseos, se realizan radiografías, resonancias magnéticas y tomografías computerizadas.


Por el momento, NO existe un tratamiento curativo para esta enfermedad.

Cuando se diagnostica la patología, el tratamiento más habitual es la combinación de quimioterapia y trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos.

Tal y como explica la web de la CUN, se trata de lo que tradicionalmente se ha venido denominando transplante de médula ósea, porque esas células progenitoras hematopoyéticas se obtenían siempre de dicha médula. Pero actualmente se extraen en la mayoría de los casos de la sangre y, en ocasiones, del cordón umbilical y de la placenta.

Estas células se encuentran normalmente en el interior de la médula ósea (sobre todo de los huesos de la cadera, vértebras y costillas), pero en ocasiones aumenta su número en la sangre circulante, por lo que pueden ser obtenidas también a través de las venas.

También existe, afortunadamente, un arsenal farmacéutico destinado a tratar a los pacientes con mieloma múltiple que ha mejorado la supervivencia global. En la actualidad existen hasta 25.000 casos activos en tratamiento.

Además, «ya es posible identificar tanto a pacientes de alto riesgo como a pacientes con respuestas muy duraderas», explica el doctor Juan José Lahuerta, hematólogo del Instituto de Investigación del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid) y coordinador del Grupo Español de Mieloma, del Programa Español de Tratamientos en Hematología (GEM-PETHEMA).

Con el objetivo de ayudar y dar soporte a los profesionales de la hematología de España para que sus pacientes con mieloma múltiple sean evaluados, monitorizados y tratados homogéneamente y de la mejor manera posible, GEM-PETHEMA desarrolla la Guía Nacional de MM.

Esta publicación cuenta con el aval de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y pretende:

  • Reflejar la situación actual del diagnóstico y tratamiento de los pacientes con MM en nuestro país
  • Establecer recomendaciones para elegir el tratamiento más adecuado en cada caso según la evidencia disponible
  • Facilitar el acceso a los tratamientos en toda la red hospitalaria, entre otras cosas”, afirma el experto.

Tal y como recoge esta guía, ahora mismo hay un gran número de tratamientos para el mieloma múltiple que están en proceso de prueba y desarrollo, «algunos de ellos estarán disponibles a corto y medio plazo», señala Lahuerta.

Entre ellos, destacan nuevos fármacos, como selinexor, venetoclax, melflufen o iberdomida

Y terapias avanzadas, como los anticuerpos biespecíficos (BiTEs, bispecific T-cell engagers) y las terapias CAR-T.

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Ambas han demostrado tasas de respuesta similares (entre un 70% y un 80%, e incluso superiores) en pacientes con mieloma múltiple sin otras alternativas terapéuticas.

Y aunque la duración de la respuesta es limitada en este grupo de pacientes, no hay duda de que los ensayos clínicos en fases más tempranas aportarán mejoras muy importantes a las perspectivas de la enfermedad.