Los más chocolateros, que son toda una especie de seres humanos, tienen una fecha marcada en rojo en el calendario: el 13 de septiembre, el Día Internacional del Chocolate.

¿Y por qué se celebra este día?

Pues vayamos por partes. Esta festividad nace en 1995 en Francia como homenaje al escritor y guionista británico Roald Dahl, conocido por su obra ‘Charlie y la Fábrica de Chocolate’, que también se ha adaptado a la gran pantalla. 

Además, también fue un 13 de septiembre cuando nació Milton S. Hershey (1857), fundador de una de las compañías fabricantes de chocolate más grandes de Estados Unidos y del mundo. 

A pesar de lo que la mayoría de las personas puede pensar, el chocolate tiene innumerables beneficios para nuestra salud, y ha adquirido tanta importancia que hoy está presente en la mayoría de las dietas del mundo.


Pudding de chocolate. Shutterstock


Y aunque es verdad que el chocolate es un alimento muy calórico (100 gramos de chocolate negro con 99% de cacao contiene 520 calorías)no es menos cierto que aporta beneficios importantes:

  • Incrementa la actividad antioxidante
  • Disminuye la presión arterial sistólica y diastólica. 

Según explica el doctor Francisco J. Sánchez-Múñiz, del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Universidad Complutense de Madrid, en un estudio publicado en la revista Nutrición Hospitalaria:

  • “Desde la antigüedad se le han atribuido al chocolate propiedades saludables que lo han aproximado más hacia un uso terapéutico que alimentario”.
  • “Y aunque no existe consenso sobre la cantidad óptima a consumir, puede sugerirse que el consumo diario de chocolate rico en cacao (y polifenoles) es una buena elección para reducir, al menos parcialmente, el riesgo cardiovascular”.

El cacao posee una gran capacidad antioxidante que permite proteger nuestros tejidos del estrés oxidativo. Y por eso su poder antioxidante juega un papel fundamental a la hora de reducir el daño oxidativo de las células. 

Por eso, señala la investigación que:

Tras el consumo diario de chocolate con leche conteniendo 168 mg de flavanoles, los marcadores de estrés oxidativo cambian favorablemente y logran:

  • Una disminución del 12% de los niveles séricos de malondialdehido (marcador de peroxidación lipídica), importante porque en cifras altas se asocia a las complicaciones en forma de pancreatitis aguda
  • Una reducción del 11% de la actividad lactato deshidrogenasa, que cuando está alta puede indicar que ciertos tejidos del cuerpo han sufrido daño por una enfermedad o una lesión.

Un estudio de la Universidad de Murcia, dirigido por la catedrática Marta Garaulet y el doctor Frank A.J.L. Scheer, del Brigham and Women’s Hospital (Estados Unidos), sugiere que el chocolate, además, tiene efectos sobre el metabolismo según la hora a la que se toma.

Y como resalta la principal autora de la investigación:

  • “La hora de la comida es un sincronizador de relojes internos asociados con la obesidad, por lo que la hipótesis de partida era que, dependiendo de la hora de ingesta, el chocolate tendría un efecto diferente sobre el apetito y otros factores relacionados con el peso corporal”. 

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Tras analizar a un grupo de mujeres posmenopáusicas durante 14 días (alternando el consumo de chocolate por la mañana o por la noche), se ha llegado a una conclusión:

  • Si se toma durante las primeras horas del día, se reduce la glucemia en un 4,5% y la circunferencia abdominal en un 2%. 

Y como apunta otra de las investigadoras, Teresa Hernández-González:

  • “Todos estos efectos de tomar chocolate por la mañana se traducen en la reducción de la cintura, algo que llama la atención, especialmente teniendo en cuenta el elevado consumo de kilocalorías que suponen los cien gramos diarios de chocolate”.

El chocolate es un alimento que aporta fósforo, magnesio, hierro, potasio, calcio, vitaminas A, B1, B2, B3, C, E, zinc o manganeso.

Por ejemplo, consumir 100 gramos de chocolate negro (el que se recomienda consumir, con un porcentaje de cacao superior del 70%) cubre una parte muy importante de la cantidad diaria de minerales necesarios:

  • 20% de hierro.
  • 27% de potasio.
  • 25% de cobre.
  • 13% de calcio.
  • 33% de magnesio.
  • 30% de fósforo.

Otra investigación, publicada en The Journal of Nutrition, recalca que su consumo diario ayuda a reducir los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y que todos conocemos como colesterol malo. 

Su ingesta también se asocia con:

“Una reducción significativa de la presión arterial sistólica. Es importante destacar que estos beneficios se observaron sin un efecto adverso sobre el peso corporal”, subrayan los investigadores.

Sin embargo, los resultados de este estudio indican que:

  • El consumo regular de una porción de chocolate como parte de una dieta baja en grasas puede reducir significativamente los niveles de colesterol en sangre”.

La teobromina es un compuesto muy desconocido, muy similar a la teofilina y la cafeína, y que está presente en el chocolate.

Es una alternativa a la cafeína o la teína tradicional, con un efecto estimulante menos perjudicial y, lo que es más importante, con una acción más prolongada que si se consume café o té.

Pero la mayor diferencia es que no produce ningún tipo de adicción, como sí puede ocurrir con la cafeína. Lo que lo convierte en una opción más saludable y con los mismos efectos. 

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No obstante, para que el chocolate nos aporte todos los beneficios, tenemos que optar por uno que tenga un porcentaje de cacao superior al 70%. Y aunque pueda resultar un tanto amargo, podemos ‘educar’ a nuestro paladar aumentando poco a poco la cantidad de cacao que contiene. 

Pero eso no impide que podamos darnos un capricho y disfrutar del chocolate con leche o blanco de vez en cuando. Eso sí, siempre con moderación, ya que estas alternativas contienen una mayor cantidad de azúcares libres, es decir, añadidos durante su procesamiento.