El acné es una enfermedad común que afecta sobre todo a los adolescentes, pero también puede afectar a adultos. El acné requiere tratamiento y no se debe esperar a que sea la naturaleza la que resuelva el problema, ya que puede marcar de forma antiestética la cara del paciente y perjudicar su imagen.

Un tratamiento adecuado puede prevenir la aparición de cicatrices y marcas y mejora la complexión de la piel y su aspecto físico. Cuando existe acné, las glándulas sebáceas producen un material aceitoso, llamado sebo que sale a la superficie de la piel a través de los poros.

La obstrucción de estos conductos hace que se retenga sebo formándose las espinillas. Varios factores intervienen en la aparición o empeoramiento del acné. Algunos de ellos pueden ser: los cambios estacionales, los ciclos menstruales, los nervios, el estreñimiento, la dieta….

Además, existen diferentes tipos de acné según su forma de presentación y diferentes tratamientos que pueden ayudar a mejorarlo. Detallamos a continuación los distintos tipos y las posibilidades terapéuticas en cada caso. Los principales tipos de acné son:

1.Comedoniano. Predominan elementos no inflamados, llamados comedones abiertos y cerrados, que se corresponde con lo que popularmente se denominan puntos negros y espinillas o puntos blancos. Raramente deja cicatrices siempre que no haya una sobreinfección posterior a su manipulación indebida. Habitualmente responde bien a productos de higiene y limpieza, a cremas, mascarillas y geles de aplicación tópica que ayudan a limpiar el poro, llamados queratoliticos.

2.Papulo-pustuloso. Hay un predominio de granos rojos, inflamados, y granos con pus, aunque son superficiales. Puede dejar cicatrices más o menos visibles según la respuesta de la piel de cada individuo.

Según su severidad puede requerir el tratamiento con antibióticos, tópicos u orales, retinoides topicos con o sin antibioticos, sustancias que regulan las hormonas (anovulatorios), y técnicas como algunos láseres con efecto antiinflamatorio o la terapia fotodinamica.

3.Nódulo-quistico. Las lesiones predominantes son granos inflamados profundos y quistes de diverso tamaño. Con frecuencia deja cicatrices. Requiere tratamientos por vía oral con antibióticos, retinoides, anovulatorios y antiinflamatorios.

A veces requiere antiinflamatorios inyectados en las lesiones y pequeñas intervenciones quirúrgicas. Algunos láseres y la terapia fotodinamica pueden servir de ayuda para acortar el tratamiento y obtener resultados más rápidos.

Habitualmente, las tres formas de acné se mezclan en la misma persona, conociéndose entonces por el nombre de acné vulgar.

El acné puede tratarse de varias formas, solas o combinadas en función del grado y tipo de lesiones que se presenten. Los tratamientos más usados son:

  1. Tratamientos médicos: antibióticos tópicos u orales, ácido retinoico, peróxido de benzoilo, isotetrinoína oral, etc., siempre pautados y controlados por personal médico cualificado y especializado en acné.
  2. Terapia fotodinámica con luces led: La tecnología puede ser un buen apoyo médico en el tratamiento del acné. En CDE contamos con fototerapia para el acné. Gracias a la emisión de luz y su penetración en las capas profundas de la piel: reduce el acné, elimina bacterias causantes del mismo, estimula la producción de colágeno y elastina, disminuye la aparición de brotes, regenera la epidermis y disminuye el enrojecimiento y tamaño de las lesiones.
  3. Kleresca: Es un tratamiento biofotónico no invasivo que utiliza la fluorescencia para estimular los mecanismos de reparación propios de la piel. El tratamiento consiste en un gel fotoconversor especialmente formulado que funciona junto con la lámpara multi-LED Kleresca®: Elimina la bacteria responsable del acné (P.acnes), reduce la inflamación, normaliza la activación celular y reduce las cicatrices de acné porque aumenta la formación de colágeno.
  4. Peeling químico y limpiezas cutáneas: El peeling químico para el acné es uno de los tratamientos más efectivos que repara y regenera la piel. Es un proceso de exfoliación donde se aplica una solución química con el fin de eliminar las capas superiores dañadas. Para tener un rostro limpio y sin acumulación de suciedad que pueda promover la aparición tanto de espinillas como de granitos, es imprescindible también realizar gradualmente limpiezas faciales que aumenten la efectividad del resto de tratamientos.

En resumen, el mensaje es no considerar el acné como una manifestación de la juventud y poner lo antes posible las medidas adecuadas para evitar que queden secuelas antiestéticas de por vida.

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