El 20% de los resfriados se producen durante el verano. Y esto se debe principalmente a los cambios bruscos de temperaturas por los sistemas de refrigeración que tenemos en casa, como los aires acondicionados, en las oficinas, tiendas o restaurantes. 

Como explica a este diario el farmacéutico José Antonio Valdés González, “cuando se pasa de calor a frío y viceversa se pueden producir irritaciones en las mucosas nasales, facilitando la entrada de rinovirus, que son los principales culpables de los resfriados en la época estival”.

La incubación del resfriado de verano puede ser de dos o tres días, y su duración puede extenderse hasta una semana, con o sin tratamiento.

Generalmente, no es necesaria asistencia médica para un resfriado. Sin embargo, se debe acudir al hospital si se tiene los siguientes síntomas:

  • Síntomas que empeoran o no mejoran
  • Fiebre mayor de 38,5 °C que dure más de tres días
  • Fiebre que regresa después de un período sin fiebre
  • Falta de aire
  • Silbido al respirar
  • Dolores intensos de garganta, de cabeza o de los senos paranasales

Vitamina C refuerza el sistema inmune contra resfriados y gripes Subbotina Anna


Pero, ¿son peores los resfriados en verano que durante el otoño o el invierno? Son las principales estaciones para los catarros, “ya que los virus sobreviven mejor a las bajas temperaturas y es cuando enfermar es más habitual”. No obstante, ni los síntomas son más intensos ni tienen una duración mayor.

  • “Cuando tenemos un resfriado en el verano se siente como si fuera el peor momento para nosotros, puesto que puede interrumpir nuestros planes al aire libre con familia y amigos en plenas vacaciones, pero esto solo es una percepción psicológica”.

Uno de los principales consejos, subraya Valdés González, para evitar el resfriado durante esta temporada se basa en evitar cambios bruscos de temperatura entre el interior y exterior de cualquier espacio.

Por eso, “desde Lanier Pharma recomendamos no excedernos en la utilización de aire acondicionado, así como de bebidas excesivamente heladas”.

  • Se debe mantener una humedad del aire por encima del 30%, algo imprescindible para que las mucosas no se resequen y se pueda iniciar un resfriado. Es aconsejable tener en casa o lugar de trabajo un humidificador.
  • La alimentación también es clave para poder evitar en la medida de lo posible un resfriado, ya que hay micronutrientes esenciales para ayudar a tus defensas. Las frutas y verduras son los mejores aliados.
  • Mantener una buena hidratación. Con el calor del verano tendemos a sudar más, y, por lo tanto, a deshidratarnos, de esta manera es muy importante mantener una hidratación completa. Además, hay que prestar atención a determinados grupos como los ancianos o los niños pequeños.
  • También se puede recurrir a suplementos naturales para prevenir infecciones por virus y bacterias

Un hombre con un resfriado en el sofá de su casa. Manu Mitru


  • Descanso. Dormir bien ayuda mucho a que nuestro organismo se recupere de este desgaste.
  • Los antibióticos no resultan eficaces frente a un resfriado de verano, ya que es un proceso vírico, no bacteriano. No te automediques, porque puede ser contraproducente para tu salud.
  • Para recuperarse lo antes posible es importante pasar unos días de reposo, tomando algún antitérmico si es necesario, por ejemplo, si la fiebre se dispara por encima de 37,5 °C – 38 °C.
  • Hidratación. Tomar la suficiente cantidad de líquidos, especialmente agua e infusiones.
  • Un lavado nasal o un medicamento descongestionante puede ser de ayuda a la hora de eliminar la mucosidad para lograr sentirnos mejor.
  • Ventilar adecuadamente la habitación en la que se está convaleciente también ayudará a deshacernos del virus que provoca el resfriado lo antes posible.

Algunos alimentos que podemos consumir para prevenir estos episodios son:

  • Pescados, que son una gran fuente de Omega 3 y proteínas.
  • Cítricos, la vitamina C es un nutriente vital para frenar el avance de un resfriado. La naranja, mandarina o limón son alimentos de temporada que nos ayudarán a frenar el avance de un posible resfriado.
  • Huevos, fuente de proteínas, vitaminas y minerales, además cuenta con zinc, selenio, vitamina B6 y B12.
  • Cebolla y ajo, antibióticos naturales que nos ayudan a prevenir y curar gripes y resfriados.