El prolapso genital es una condición que afecta a muchas mujeres y que puede tener un impacto significativo en su calidad de vida. Consiste en el descenso de uno o más órganos pélvicos de su posición normal, como el útero (el más frecuente), la vagina, la vejiga o el recto, debido al debilitamiento de las estructuras de soporte. Este desplazamiento puede causar una serie de síntomas incómodos y afectar la funcionalidad de los órganos afectados.

En esta entrevista con el Dr. Rodolfo Martín, jefe de Ginecología de Quirónsalud Torrevieja y Alicante, hablaremos sobre el prolapso genital. Veremos qué es, por qué ocurre, los síntomas y los tratamientos más efectivos disponibles. El objetivo es que las mujeres comprendan mejor esta condición y encuentren la atención y solución adecuada para mejorar su calidad de vida.

El prolapso de los órganos pélvicos (POP) se define como el descenso de uno o más órganos, entre los que se incluyen el útero, la vagina, la uretra, la vejiga, el recto, el colon sigmoide o el intestino delgado desde su posición anatómica habitual. Este desplazamiento se produce como consecuencia del fallo de las estructuras de soporte y puede alcanzar diferentes grados.

El 12% de las mujeres son intervenidas por prolapso genital a lo largo de su vida, lo que supone hasta el 30% de la cirugía mayor ginecológica en nuestro entorno.

El doctor Rodolfo Martín es jefe de Ginecología de Quirónsalud Torrevieja y Alicante.

El doctor Rodolfo Martín es jefe de Ginecología de Quirónsalud Torrevieja y Alicante. Joseh Weigand


En sus estadios iniciales, el prolapso genital suele ser asintomático y puede ser descubierto de manera incidental durante una exploración ginecológica. El síntoma principal del prolapso es la sensación de un bulto en la zona genital. Este síntoma está relacionado de manera independiente con la gravedad del prolapso.

Otros síntomas que pueden estar asociados al síntoma principal son: urgencia miccional, aumento de la frecuencia miccional, incontinencia urinaria de esfuerzo y/o de urgencia, sensación de dificultad miccional y de vaciado incompleto.

Algunas pacientes también pueden experimentar dificultades ano-rectales, como dificultad para defecar (defecación obstructiva) que requiere maniobras manuales para evacuar las heces. Además, el prolapso genital sintomático puede afectar la función sexual, siendo la dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) la más común.


Factores agravantes son el envejecimiento, la obesidad, cirugías pélvicas previas y todas aquellas situaciones que resulten en un aumento crónico de la presión abdominal. INFORMACIÓN


No existe un perfil de mujer que deba tener un prolapso genital, pero existen factores que pueden predisponer a su aparición. Estos factores incluyen:

  • Factores predisponentes: como alteraciones del tejido conectivo debido a factores constitucionales.
  • Factores favorecedores: como el embarazo y el parto.
  • Factores agravantes: como el envejecimiento, la obesidad, cirugías pélvicas previas y todas aquellas situaciones que resulten en un aumento crónico de la presión abdominal.

El embarazo y el parto están considerados como factores favorecedores. INFORMACIÓN


El tratamiento del prolapso genital dependerá principalmente de la clínica y del impacto en la calidad de vida de la paciente. Existen dos enfoques principales: el tratamiento médico conservador y el tratamiento quirúrgico.

El tratamiento médico conservador se puede considerar cuando el prolapso no afecta significativamente la calidad de vida de la paciente, no presenta síntomas relevantes, la cirugía está contraindicada o es la preferencia de la paciente. Este enfoque incluye medidas como minimizar los factores de riesgo, intervenir en el estilo de vida, tratamiento hormonal local (si es necesario), ejercicios del suelo pélvico (que no modifican el grado de prolapso, pero pueden prevenir un deterioro adicional y mejorar la calidad de vida), y el uso de pesarios (dispositivos que sostienen los órganos prolapsados).

El tratamiento quirúrgico es considerado cuando el prolapso genital afecta significativamente la calidad de vida de la paciente. El objetivo de la cirugía es obtener un buen resultado anatómico para resolver los síntomas principales y mejorar las disfunciones identificadas durante el estudio preoperatorio. Se aplican medidas para prevenir la recurrencia del prolapso y la aparición de nuevas disfunciones.

  • La elección del procedimiento quirúrgico dependerá de las expectativas de la paciente y los resultados obtenidos con las diferentes opciones quirúrgicas. Los procedimientos pueden ser de naturaleza obliterante (cerrar el hiato genital para contener el prolapso) o reconstructiva (buscar el mejor resultado anatómico y funcional), y pueden involucrar la histerectomía, cirugía de incontinencia urinaria y fecal, y el uso de mallas.
  • La vía de abordaje puede ser vaginal, abdominal abierta o laparoscópica, dependiendo de las características individuales de la paciente.

El prolapso genital es, en definitiva, una afección muy común y es importante buscar la atención médica adecuada y considerar tanto el tratamiento conservador como el quirúrgico, según la situación individual de cada paciente.

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Un enfoque multidisciplinar y personalizado puede brindar los mejores resultados para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas por esta condición.