Manicuras semipermanentes, permanentes, uñas de gel, acrílicas, de porcelana, decoradas… Son muchas las opciones que se pueden elegir para adornar las uñas de las manos. 

Pero en los últimos días han surgido varias informaciones sobre uno de los aparatos utilizados en alguna de estas modalidades de manicura, las lámparas que se utilizan para el secado de los productos que se aplican en las uñas. La cuestión que ha generado muchas dudas es si estos dispositivos lumínicos pueden provocar modificaciones del ADN y cáncer.

Ante la circulación de distintas informaciones los especialistas del Grupo Español de Fotobiología (GEF) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), aclaran algunas cuestiones sobre los posibles daños que el uso de estas lámparas puede tener para la salud.

Este grupo está dedicado a investigar los efectos de las radiaciones de la luz en la tierra y el ser humano, y estudiar los efectos de las fuentes de luz artificiales y evaluar los riesgos por exposición a fuentes luminosas.

Pues bien, según explican los especialistas, la radiación ultravioleta A (UVA) es un conocido carcinógeno asociado a la aparición de cáncer cutáneo, tanto desde fuentes artificiales (fundamentalmente cabinas de bronceado) como de la luz solar.

Y esta es, precisamente, la luz que utilizan las lámparas de secado en las que introducen sus manos los usuarios de estas prácticas estéticas de moda.

“Estudios de fotobiología previos a estas polémicas encuentran resultados diversos, desde aquellos que no identifican un aumento del riesgo de cáncer a los que muestran que una exposición de 20 minutos a estas lámparas dio lugar a alteraciones en el ADN en células cutáneas cultivadas en laboratorio”, explica el doctor José Aguilera, coordinador del Grupo Español de Fotobiología de la AEDV.

Siguiendo esta línea, los investigadores pertenecientes al GEF han medido en laboratorio la intensidad de UVA que emiten este tipo de equipos resultando en una intensidad de UVA bastante alta. 

No obstante, como ha indicado el doctor Aguilera, “la realidad es bien distinta”, ya que, tras la consulta de la literatura, así como en centros dedicados a la realización de uñas de gel, “se confirma que el tiempo de secado no supera en ningún caso los dos minutos de exposición”.


La cuestión que ha generado muchas dudas es si estos dispositivos lumínicos pueden provocar modificaciones del ADN y cáncer Freepik


Por tanto, todo indica que la cantidad de radiación acumulada en ese tiempo que le llega realmente a una persona que se está realizando una de estas manicuras es de seis a ocho veces menos de la obtenida bajo el sol en un día de verano que pudiese dar lugar a algún tipo de daño en la piel.

Por otro lado, el doctor Aguilera también ha creído conveniente aclarar que, “actualmente las lámparas que se utilizan en los centros de belleza también son leds de UV, de manera que se sustituye la luz fluorescente que había anteriormente por leds de UVA con espectro de emisión similar.”

Sin embargo, tal y como han indicado los expertos del GEF, parece prudente por el momento utilizar medidas de protección, como fotoprotección en las manos antes del procedimiento o la utilización de guantes con protección UV que cubran toda piel excepto la zona de las uñas.

Los dermatólogos y otros expertos multidisciplinares especializados en Fotobiología han llegado a la conclusión de que el fotoprotector ideal que se debería recomendar a la población en estos casos es aquel que tenga un SPF de al menos 50 y que cuente con la garantía de protección UVA en su etiquetado, lo cual garantizaría la mínima entrada de UVA en la piel adyacente a las uñas.

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Lo mejor es usar guantes o fotoprotectores solares al hacerse la manicura.


En este sentido, los dermatólogos quieren lanzar un mensaje de calma, aunque, según el doctor Aguilera, “potencialmente, a la larga, y con mucha acumulación de sesiones, no se puedan descartar daños en el ADN celular por las longitudes de onda ultravioleta que utilizan estos dispositivos lumínicos, lo que a su vez podría generar fotoenvejecimiento y pigmentación, así como reacciones alérgicas en la piel”.