Entre 3 y 6% de la población general sufre pólipos nasales. Se trata de una patología crónica consistente en la inflamación de las fosas nasales, con lo que esto conlleva para la calidad de vida de los pacientes.

Su aparición suele producirse alrededor de los 42 años, y la probabilidad de sufrirlo aumenta según nos hacemos mayores.

Además, los hombres son más proclives a padecerla. Y también es muy común entre los pacientes con asma.

Los pólipos nasales se asocian habitualmente con sinusitis, que es la inflamación del revestimiento de los conductos nasales y los senos paranasales.

Los pólipos nasales pueden ser pequeños y en esos casos es frecuente que no causen síntomas.

Pero los crecimientos más grandes o los grupos de pólipos pueden bloquear los conductos nasales y generar:

  • Problemas para respirar
  • Pérdida del sentido del olfato
  • Infecciones frecuentes.

Tal y como explica el doctor Isam Alobid, presidente de la Comisión de Rinología, Alergia y Base de Cráneo Anterior de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

  • «Se caracteriza por sensación de congestión nasal en un inicio, que va evolucionando en fases más avanzadas hacia.
  • La obstrucción nasal
  • Mucosidad anterior y posterior
  • Pérdida de olfato y del gusto
  • Sensación de presión en la frente o en el rostro
  • Dolor facial
  • Sangrados nasales frecuentes»

El impacto de estos síntomas en los pacientes es tal que el doctor Alobid lo compara con el que provocan «enfermedades debilitantes como la insuficiencia cardíaca, el dolor de espalda crónico y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.



Según los especialistas de la Clínica Mayo es fundamental acudir al médico o al servicio de urgencias si siente:

  • Problemas graves para respirar
  • Visión doble, visión reducida o capacidad limitada de mover los ojos
  • Hinchazón grave alrededor de los ojos
  • Dolor de cabeza cada vez más intenso junto con fiebre alta
  • Incapacidad de inclinar la cabeza hacia adelante

Además, los pólipos nasales suponen un gran consumo de recursos sanitarios, tanto ambulatorios como hospitalarios, y un elevado coste indirecto en términos de productividad laboral».

  • Un estudio publicado en la revista Rhinology calculó que los costes directos de la poliposis nasal fueron de 1.501€ por paciente/año, principalmente debido a las visitas al servicio ambulatorio y la hospitalización.
  • Los costes indirectos fueron de 5.659 € por paciente/año, con pérdidas de productividad como gasto de coste principal.

A pesar de todos los avances científicos realizados sobre esta patología, las causas aún son tema de controversia. Pero como apunta el doctor Alobid:

  • «Algunos autores proponen que pueden deberse a hongos, virus, alérgenos y/o toxinas producidas por stafilococcus aureus»

La poliposis nasal implica un daño importante de la barrera epitelial, con una importante inflamación que se relaciona con una mayor gravedad de los síntomas, recurrencia en la aparición de pólipos y presencia de comorbilidades como el asma y la hipersensibilidad a medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) entre otras.

Cuando el especialista en otorrinolaringología se enfrenta a un caso de poliposis nasal lo más probable es que, en primer lugar, opte por el uso de fármacos (corticoides, por ejemplo) para abordar el problema.

Pero en algunos casos esto no será suficiente, y el paciente tendrá que someterse a un procedimiento quirúrgico para eliminar los pólipos.

En ocasiones, la cirugía tampoco va solucionar el problema porque los pólipos aparecen de nuevo pasados unos meses.

En estos casos, los otorrinolaringólogos cuentan desde hace poco tiempo con los fármacos biológicos a base de anticuerpos monoclonales.



Los fármacos biológicos son medicamentos que se producen a partir de material genético de seres vivos.

  • Entre estos fármacos se encuentran los anticuerpos monoclonales, es decir, proteínas artificiales que actúan como anticuerpos humanos en el sistema inmunitario y atacan células contra las que están específicamente diseñados.

Los anticuerpos monoclonales se conocen desde hace tiempo y se utilizan en múltiples enfermedades del cuerpo humano, fundamentalmente para el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas y oncológicas.

Pues bien, según tres recientes metaanálisis, este tipo de fármacos biológicos permiten reducir la poliposis nasal.

  • «Los anticuerpos monoclonales han supuesto un gran avance terapéutico en los últimos años para aquellos pacientes que no logran controlar su enfermedad después del tratamiento con corticoides intranasales y orales y de al menos una cirugía nasal», subraya el doctor Alobid.

Según el doctor Serafín Sánchez, presidente de la Comisión de Formación de la SEORL-CCC,:

  • «Consiguen mejorar sustancialmente el olfato, disminuir la obstrucción nasal y la rinorrea, reducir las cefaleas y proporcionar al paciente una destacada mejor calidad de vida».
  • Además, «reducen la necesidad de utilizar de manera continuada otros medicamentos antiinflamatorios, como los corticosteroides nasales inhalados o sistémicos».

El doctor Sánchez destaca que muchos pacientes mejoran notablemente su sintomatología, aunque hay algunos que tienen menor respuesta.

Por ello, el reto de los especialistas en otorrinolaringología es «ser capaces de seleccionar con precisión cuáles serán esos pacientes que se beneficiarán del medicamento».

Las actuales investigaciones están tratando de posicionar la utilización de los medicamentos biológicos y de la cirugía endoscópica endonasal, de tal forma que se apliquen a los pacientes que más se van a beneficiar de cada una de ellas.

De esta forma, tal y como señala el doctor Sánchez, «la aplicación de terapias con fármacos biológicos puede evitar al paciente tener que afrontar múltiples reintervenciones».

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Para su empleo es necesaria la realización de estudios que valoren su duración y la relación coste-eficacia.

«Tienen un elevado coste económico por lo que es fundamental disponer de biomarcadores que nos permitan seleccionar los pacientes que mejor se pueden beneficiar de ellos. Además, será preciso que el control de los mismos se realice en unidades multidisciplinares especializadas y formadas por otorrinolaringólogos, alergólogos y neumólogos», añade el especialista.