A la pequeña Carlota aún le quedaban nueve semanas para venir al mundo. El 25 de marzo de 2023 nació antes de tiempo, con tan solo 31 semanas de gestación y 1,400 gramos de peso. 

Cada año, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), nacen 30.000 bebés prematuros en España, que son aquellos que lo hacen antes de las 37 semanas de gestación, aunque un embarazo normal suele tener una duración aproximada de 40 semanas.

Son niños que llegan al mundo sin completar su desarrollo dentro del útero materno, lo que les convierte en más vulnerables, pero también en auténticos luchadores.

El 7 de enero de 2023 es una fecha que Sandra y su marido Jens tienen grabada a fuego. Después de un embarazo (era el segundo) completamente normal, con las molestias típicas de una gestación, notó que “algo no iba bien”.


Sandra y su bebé, Carlota, durante el ingreso hospitalario CEDIDA


Ese fue su presentimiento después de despertarse y ver “unas gotas” que podrían indicar que había “roto aguas”.

Es una señal inequívoca que advierte que el parto está próximo. Habitualmente, ocurre a partir de la semana 37 de gestación, pero de forma espontánea.

Y esta no fue la situación de Sandra, que se vistió rápidamente y se dirigió hasta el Hospital Universitario La Paz de Madrid, uno de los centros de referencia en la atención de bebés prematuros.

De camino, con todo el miedo metido en el cuerpo, lo primero que buscó Sandra en su teléfono móvil fue la supervivencia de los bebés que nacen antes de las 20 semanas.

Y “¡no había ningún caso en el mundo!”.

Antes de las 22 semanas es casi inviable que salgan adelante, pero a partir de la semana 24 hay más posibilidades.

Aunque prácticamente todos los bebés microprematuros o grandes prematuros requieren tratamiento con oxígeno, surfactante pulmonar y asistencia respiratoria mecánica para poder respirar. 

Cuando llegaron al centro hospitalario, que no es su hospital más cercano, ya que viven en Algete (municipio al noreste de la capital): se confirmó el peor de los presagios tras una primera exploración: había “roto aguas” en la semana 19 de gestación

Cuando me confirmaron en urgencias que había “roto aguas”, me derrumbé

Desde el primer momento, los médicos que les atendieron hacen hincapié en que la situación es realmente complicada, aunque “tampoco me dan mucha información”. Le administraron antibiótico, incluso antes de valorar si había una infección, que no fue su caso. 


Carlota nació a las 31 semanas de gestación CEDIDA


Las infecciones intraamnióticas se producen porque las bacterias de la vagina entran en el útero e infectan los tejidos que rodean al feto. Es una de las causas principales de parto prematuro o rotura prematura de las membranas, que todos conocemos como “romper aguas”.

No estaba de parto, pero el riesgo existía. Las contracciones podían empezar en cualquier momento. Y la mayoría de los especialistas les aconsejaron interrumpir voluntariamente el embarazo.

  • El argumento empleado era que la falta de líquido amniótico tiene consecuencias fatales para el bebé: mal desarrollo pulmonar e incluso problemas a nivel cerebral.

Sin embargo, uno de los médicos (de los pocos, dice Sandra a este diario en una conversación telefónica), les dio un “rayito de esperanza”. Hay posibilidades de que el nacimiento llegue a buen término. Por delante, cinco días para decidir el futuro de su bebé.

Y decidieron seguir adelante, gracias también, a la ayuda que les proporcionó la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM). “Su presidente, Concha Gómez, me contó su propia historia y nos animó a continuar”. 

Clasificación de niños prematuros

La mayoría de los nacimientos prematuros se producen de manera espontánea, aunque también puede deberse por infecciones u otras complicaciones durante el embarazo. Dependiendo de la edad gestación, las subcategorías de los recién nacidos prematuros son:

  • Prematuros extremos: antes de la semana 28.
  • Muy prematuros: de la semana 28 a la 32.
  • Prematuros moderados: de la semana 23 a la 37.
  • Bebés prematuros: antes de la semana 37.

Sandra permaneció ingresada durante cinco días para completar su tratamiento con antibióticos. Pero le dicen que tiene abandonar el hospital “hasta la semana 24”, cuando pudo volver a ingresar, “ya que hasta ese momento el bebé no es viable”.


Carlota permaneció ingresada en el Hospital Universitario La Paz de Madrid durante un mes y medio CEDIDA


Durante esas cuatro semanas en casa, estuvo en reposo absoluto. “Semanas muy difíciles, de absoluta vulnerabilidad, donde crees que te vas a poner de parto en cualquier momento y las terribles consecuencias para nuestra hija”.

A su vuelta a La Paz, donde estuvo tres meses hospitalizada, vivieron momentos de “incertidumbre”, aunque contó con apoyo psicológico de APREM. Esta asociación, la primera en España en el ámbito de la prematuridad, nació como un grupo de ayuda mutua y de apoyo entre las familias y los profesionales sanitarios.




¿Por qué es tan importante controlar el sueño en el embarazo?



¿Por qué es tan importante controlar el sueño en el embarazo?

Pero, aunque se intentó retrasar lo máximo posible el momento del parto con la administración de corticosteroides (que se utilizan para aumentar las tasas de supervivencia de los recién nacidos prematuros), en la semana 31 de gestación empezaron las contracciones. Fue un parto normal y rápido.

Nada más nacer, Carlota fue trasladada inmediatamente a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. E intubada para ayudarle a respirar.

Afortunadamente, se pudieron beneficiar (los padres y su hija) del método llamado “canguro”. Consiste en mantener al prematuro en contacto directo, es decir, piel con piel, con el pecho de la madre o padre. 

  • Tiene beneficios físicos, favorece la lactancia materna y la producción de leche de la madre, y físicos y emocionales, puesto que se fortalece el vínculo afectivo con sus padres, haciendo que los bebés se sientan más seguros y protegidos. 

Tras más de 45 días de estancia hospitalaria, que para sus padres, su hermano y el resto de su familia se hicieron eternos, Carlota fue dada de alta. Aunque sus padres, Sandra y Jens lo vivieron con mucho “terror”

Aunque hicieron cursos con APREM para prepararse para ese momento, fue inevitable sentir “miedo” por estar solos en casa. Ahora, Carlota tiene casi ocho meses, aunque una edad corregida (la que tendría el bebé si hubiera nacido a las 40 semanas) de ocho meses. 

Todo el miedo, el cansancio y el esfuerzo se olvida al ver como tu bebé supera todas las barreras y se convierte en un niño sano y lleno de vitalidad y energía

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¿Y qué le dirías a unos padres que están pasando ahora mismo por esta situación y tienen o van a tener un niño prematuro?

  • “Que piensen en el día a día, y no en el futuro, aunque es cierto que es nuestra mayor preocupación. Yo no cambiaría nada, porque el aprendizaje que hemos tenido como padres ha sido tremendo. Y como pareja, nos ha unido aún más. Hay que mirar siempre la parte positiva. Y, por supuesto, apoyarse en tu familia y tu círculo más cercano”.