Los lácteos se han convertido en el gran enemigo de la pérdida de peso. De hecho, en los últimos años se han impuesto en los lineales de los supermercados productos desnatados y bajos en grasa, y sustitutos no lácteos con la premisa de consumir alimentos más saludables.

Los productos lácteos, como la leche, el yogur y el queso, son alimentos de elevada densidad nutricional.

Aportan:

  • Proteínas de alto valor biológico
  • Hidratos de carbono, fundamentalmente en forma de lactosa
  • Grasa
  • Vitaminas, incluidas las del complejo B
  • Minerales como calcio, magnesio, fósforo y zinc.

Y aunque habitualmente se toman a lo largo de toda la vida, el doctor José Antonio Casermeiro, explica a ‘Guías de Salud’,

  • “Pueden ser muy necesarios e importantes para un niño que está creciendo”. 
  • “Son menos importantes para un adulto en normopeso y con una alimentación equilibrada
  • Pueden ser incluso desaconsejados de la dieta en un adulto con sobrepeso o con un perfil lipídico muy alterado”.

¿Hasta qué edad hay que tomar leche? Freepik


Pero, ¿deben estar prohibidos en una dieta baja en grasas y es más recomendable optar por opciones light

“El calcio no está únicamente en los lácteos, está en multitud de alimentos más de origen vegetal como por ejemplo el brócoli, judías blancas”

El especialista señala que “para la pérdida de peso, pueden ser desaconsejadas incluso las opciones light. Por ejemplo, en la Dieta de Aporte Proteico Protéifine los retiramos, en gran medida, para poder conseguir una pérdida de peso rápida y segura”.

  • “Para asegurarnos de que esta estrategia es del todo efectiva, paralelamente, pautamos al paciente todos los suplementos necesarios para que, durante el proceso, el paciente no sufra ningún tipo de carencia nutricional ante el hecho de suspenderlos o disminuirlos en gran medida”.

La pregunta del millón es saber ¿si se restringe el consumo de lácteos tiene consecuencias sobre nuestra salud?

El doctor aclara:

“Hablando por ejemplo de su aporte más necesario, el calcio, se puede pensar que es mejor beber leche de vaca porque es donde mayor contenido de calcio hay y, por tanto, las personas que no toman lácteos pueden tener carencia de este mineral”.

Sin embargo, “esto no es cierto, ya que el calcio no está únicamente en los lácteos, está en multitud de alimentos más de origen vegetal como por ejemplo el brócoli, las judías blancas, el tofu (elaborado con sales de calcio), el kale, la coliflor, las almendras…y en tantos otros de origen animal como la sardina, el jurel, la pescadilla o el besugo”.


A partir de los 6 meses, podemos optar por complementar la leche con alimentos triturados o con alimentos en trozos alexdefrutos.com


Una bebida vegetal es un alimento que se origina al mezclar variedades de frutos secos, semillas y/o cereales con agua y en algunos casos con otros componentes para “mejorar” el sabor (azúcar o edulcorantes) o algunos micronutrientes para mejorar su calidad nutricional. 

No obstante, si miramos los valores nutricionales podemos ver que los porcentajes de vegetal no son nada del otro mundo. Sobre todo en las bebidas de almendra, que no suele superar el 8%. En el resto sí que son algo más elevados, pero en absoluto importantes.

“Muchas bebidas vegetales son, prácticamente, agua con azúcar y un poquito del vegetal disuelto para poder ponerlo en la etiqueta”

Sobre su aporte proteico se puede decir que en términos generales es bajo, aunque en las bebidas de soja sí que hay un contenido superior al resto (3,3 gramos por cada 100 de producto).

En cuanto al contenido en azúcar, resalta el doctor Casermeiro, “hay muchas de estas bebidas que lo contienen para mejorar el sabor”.

Y concluye:

  • “Podemos concluir al respecto que muchas bebidas vegetales son, prácticamente, agua con azúcar y un poquito del vegetal disuelto para poder ponerlo en la etiqueta”.

De ahí que, insiste, “podemos considerar las bebidas vegetales como alimentos totalmente prescindibles en la gran mayoría de los casos”.

El kéfir es un alimento probiótico que contiene muchos compuestos bioactivos, entre ellos hasta 30 cepas de bacterias saludables.



Sus compuestos y nutrientes, como la biotina y el folato, debido a sus propiedades probióticas, optimizan el sistema inmunológico y protegen las células.

La cepa probiótica de kéfir llamada Lactobacillus kefiri, ayuda al organismo a defenderse contra bacterias dañinas como la salmonella y la E. Coli.

En otro sentido, el polisacárido insoluble llamado kéfiran presente en esta bebida, ha demostrado en estudios científicos ser un potente antimicrobiano, al tener la capacidad de ayudar a combatir la candidiasis intestinal.

Por todo ello, concluye el doctor Casermiro, “podemos considerar el kéfir, en general,  como un alimento saludable y conveniente”.